lunes, 4 de junio de 2018

CHISTE DEL LUNES. PEQUEÑA HISTORIA.


¡¡¡AYUDA!!!


Otra vez, como siempre, yo llevando a papá al médico.
>>Muchas gracias preciosa, la próxima vez voy yo<< Esa es mi hermana.
...Y una auténtica mierda, soy yo, la única que me atrevo o me molesto, o me jorobo, o me angustio, en llevar a papá al médico. Siempre promesas de que mañana voy yo o esto o lo siguiente, ya alguna se rindió por el camino, con esa ya, no cuento.
La cosa es que estamos aquí, de nuevo. Papá dice que no va a hablar.
Miro el móvil, tras una vibración. Es del colegio, parece ser que a Pablo lo van a expulsar. Me escurro un momento hacia los baños y llamo a mi ex. Ni puñetero caso, no es que no dé timbre de voz, es que no da nada.
Ya no puedo más. Estoy completamente desbordada. Lo de la empresa de cosméticos, no prosperó, estoy en la más completa ruina, y aquí estoy, con papá.
-No pienso abrir la boca. -Dice mirando al suelo.
Me miro las uñas y doy gracias al cielo de que ayer me dio por cortármelas…sino… 
-Papá- intento hacerle recapacitar. - La doctora te ha mandado al psiquiatra, para que le cuentes esos sueños tuyos tan tenebrosos.
-Y una mierda- Me contesta papá. - Para que me los robe, los escriba y haga una novela a lo Stephen King. Se forre y yo sin un duro.
-Papá. - Intento explicarle. -Si tus sueños son repetitivos, no darían más que para un cuento.
-Ya, pero un cuento muy sabroso. - Me dice relamiéndose. - ¿Recuerdas el momento en que me como a tu madre?
Yo ya no sé si llorar, o hacerme el haraquiri, me acerco a la ventana, no sé si para respirar un poco de aire o tirarme por ella. Y entonces, veo como me están poniendo una multa. Definitivamente, no puedo más. Vuelvo al asiento junto a mi padre, creo que ya queda poco para que nos llamen.
-No pienso abrir la boca. - Dice mirando al techo.
¿Habré hecho yo algo malo en otra vida me pregunto? Entonces suena el móvil. Lo cojo pensando que es el padre de mi hijo. Pero no, es mi hermana.
-¿Qué, desayunando a gusto estáis?
Tiro el móvil a tomar por saco, nadie se extraña, ya que estamos en una sala de psiquiatría.
Entonces sale nuestro número en la pantalla.
-Papá, nos toca.
-No pienso abrir la boca. -Repite.
El doctor nos recibe de pie, nos da la mano y nos pide que nos sentemos.
-Pues ustedes dirán. -Y nos mira a los dos.
Miro a mi padre que está con la mirada fija en sus zapatos y entonces exploto.
-Estoy hasta los huevos, me han echado del trabajo, todo el dinero que tenía lo he invertido en una empresa que se ha ido a pique, mis hermanas no me ayudan con mi padre, mi ex pasa de nuestro hijo y no me paga la pensión, he ganado cuatro kilos sin comer apenas, el frigo me hecha hielo, la secadora no seca, me tengo que duchar con agua fría porque no he podido pagar el gas…
-Yo creía que venían por unos sueños macabros de su padre. -Contesta el psiquiatra colocándose las gafas.
-Ve, doctor. -Contesta mi padre. - Es que nunca me dejan hablar.