lunes, 5 de febrero de 2018

CHISTE DEL LUNES. PEQUEÑA HISTORIA.

EL FRIGO.

¿A quién no le gusta una ducha fresquita en la mañana? ¿Eh, a quién?  Pues a mí.  Es la cosa más horrorosa que me puede pasar. Sientes agua fría, alguien te acaricia, ¡sí, ya!, puede parecer estupendo, pero para mí es aterrador. Porque aquí donde vivo, corren las noticias como la pólvora, que digo, como el gas neutrón. Primero se llevan al colorao, luego al verde ese que a veces vuelve la mitad de lo que se fue y hay que ayudarle en tó. No te voy a hablar de la pelirroja que, si regresa, que ya es extraño, viene echa un asco, mejor no hablarla. Sé a ciencia cierta que la próxima vez que salga de mi cajón de las verduras ya no volveré. Me quedan pocas hojas. Os digo a vosotros hijos de los rabanitos que colaboraremos todos en el resultante de una buena ensalada junto a vuestros padres y con vosotros “cherries” que siento de veras la última broma que os hice, que sois tan tomates como los de ensalada o como todos aquellos de nombres raros. Las lechugas siempre fuimos lechuga, los cogollos también. Os quiero a todos, ahora espero que estas palabras escritas en mi última hoja con la ayuda del zumo de la remolacha, os den ánimos. Ahora ya sensiblera, pues la cebolla me está haciendo llorar con sus abrazos, reivindico el consumo de verduras u hortalizas y siempre seremos la “Alegría de la huerta” aunque a veces se produzcan confusiones con las acelgas, todos estamos en el mismo cajón, el del frigorífico. La humilde lechuga os desea feliz final.
P.D.  ¿Por qué hace tanto que no vienen champiñones a visitarnos? Investiguen esas latas de maíz del estante superior, son sospechosas de no ser tan frescas.