viernes, 5 de enero de 2018

NOCHE DE REYES .


LA ESTRELLA DE BELÉN

Llegó como cada año el veinticinco de diciembre y la Gran Estrella sabía bien el trabajo que tocaba hacer:

Debía, tenía que a ir a buscar y encontrar a cada Rey Mago; a Melchor, Gaspar y Baltasar y mostrarles el camino hacia el Portal donde el Niño Jesús, el Salvador de los hombres, acababa de nacer.
Pero ese día no sabía lo que le pasaba, se encontraba sin ánimo, sin ganas, eran tantos viajes enseñándoles el camino que se arrebujó entre las nubes diciéndose:
 
>>Ya se lo podían haber aprendido, que son siglos de viajes recogiendo a los tres, y total para quedarme enganchada en la punta del portal. Yo este año no muevo ni un trocito de mi astro ¡¡eah!!. Nadie me necesita. Que se pidan así mismos un GPS de esos que tanto les escriben en sus cartas.>>

 Y en esas estábamos cuando las pequeñas estrellitas aprendices fueron a verla. Realmente parecía apagada, y nunca mejor dicho, pues no lucía nada.

Las estrellitas, aunque pequeñas, pues sólo tenían unos pocos miles de años, intuyeron que algo le pasaba y llamaron a la más grande estrella que conocían, el Astro Rey, el Sol.

Este, después de oír semejante historia, hizo inmediatamente su maleta, metió a unos cuantos asteroides, incluida a Dios gracias la Tierra y partió a ver qué es lo que había mal en su hija preferida, pues fue ella la que enseñó el camino a los hombres para conocer al Señor.

-¡¡Qué se me confine en lo más oscuro del firmamento!!- Contestó la estrella al interrogatorio del Astro Sol. - Yo no estoy estresada.

- ¿Tal vez un poco deprimida por la llegada del trabajo…? - Se atrevió a preguntar una estrellita.

La estrella se tapó la cara con un trozo de nube.

- ¿Será tal vez que está ansiosa por el trabajo a realizar? -Opinó otra estrellita.

El Sol, tomó el pulso a la Gran Estrella, y en seguida dio su diagnóstico:

-Definitivamente, la Estrella de los Reyes Magos, sufre el síndrome de desadaptacion.

Todas las estrellitas se llevaron las manos a las puntas de sus colas.

-¿Es contagioso?- Preguntaron todas con un haz temeroso.

-¡¡¡Qué síndrome de desadaptación, ni que cuarto menguante!!!-Dijo la Luna mientras miraba a través del anillo de Saturno un nuevo organigrama de psicología que a algún astronauta se le debió perder en el espacio.

-Lo que le sucede a la Gran Estrella es que sufre de trastorno somatoforme. -Y brilló como en noche de Luna llena.

Todas las estrellitas empezaron a mirar sus cuerpecitos celestes con miedo.

-¡¡¡Qué no!!!-Gritó la Gran Estrella- ¡Qué me expulsen del Sistema Solar! No me pasa nada de eso. Es simplemente que estoy cansada de todos los años lo mismo. ¡Qué bonito Navidad, qué bonito el Portal de Belén, la llegada de los Reyes Magos, y luego todos esos buenos sentimientos al fondo de un agujero negro del espacio. ¡Estoy agotada, quiero eso todo el año, esto parece un paripé! Me gustaría llevar a todo el mundo el mensaje del nacimiento de Jesús todos los días del año.

El Sol miró a la Luna, que ni siquiera intentó ver algo en el libro de psicología, las estrellitas se miraron entre sí.
Entonces el Sol sacó al planeta Tierra de su maleta y se le mostró a la Gran Estrella, ésta vio montones de niños con el corazón rebosante de Amor, y la Estrella se puso sus mejores luces y fue rauda a buscar a los tres Reyes Magos de Oriente para indicarles nuevamente el camino hasta el Salvador.

Tuvo fe en el futuro de la humanidad. 


Pobre inocente…