lunes, 18 de septiembre de 2017

CHISTE DEL LUNES.PEQUEÑA HISTORIA.



LAS RATAS DE PÁVLOV.

A diario tengo que soportar a dos ratas que viven en mi edificio. A veces me río, otras echo chispas. Diría que son macho y hembra, pero a estas alturas no me juego ni el callo del dedo de mi pie izquierdo. Sólo me sirven para ganar apuestas a mi marido, ya llevo tres yacusis, dos balnearios, cinco manicuras… lo triste es que mi marido se ha cansado y no quiere apostar más. No sabe cómo lo hago, pero siempre gano. Al principio era divertido, lo de torturar tiene “su aquel” tiene su gracia, pero ya el juego ha acabado, y me pregunto ¿qué hago con ellas?   

Cuando me despierto filantrópica, me dan ganas de dejarlas de manipular, a veces aguanto hasta las siete, otras en cambio a las tres ya estoy liada con el asunto. Si ellas no respondieran al estímulo de que cada vez que yo bajo la persiana de mi habitación, ellos se ponen a tocar la guitarra, lo hubiera dejado hace mucho. Pero no es así. Es bajar y sonar, es subir y parar. Los tengo tan amaestraditos…La pena es que he tenido que cambiar la cuerda de la persiana dos veces. Mi marido no se lo explica.

No soy mala, el juego lo inventaron ellos, bostezo mío, persiana que bajo, sesión musical. En realidad, no sé si las ratas son inteligentes o muy estúpidas.
El otro día en el garaje los vi con cara triste, y es que estuve toda la noche baja y sube persiana. No podía dormir hasta que recibiera el WhatsApp de mi hijo, y me entretuve con ellos. En el fondo son sólo dos animalillos, tontos, bobos, manipulables, pero animalillos de Dios, al fin y al cabo.

Esta noche les tengo sorpresa, ellos se la merecen.