lunes, 11 de febrero de 2019

CHISTE DEL LUNES. PEQUEÑA HISTORIA.



EL COLMO DE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO.

Una tarde en una reunión en el salón de juntas de un centro escolar:
Se pone en pie el director del centro.

>> No se preocupen, sé que están ustedes muy ocupados, esto no nos llevará más de media hora, es muy urgente, les he convocado porque tenemos un serio problema. A continuación doy paso al profesional más adecuado para tratar este preocupante tema.<<

El profesional, acreditado por muchas universidades prestigiosas se levanta.
-Señores, vengo aquí…
Una mujer se pone en pie, levantando la mano.
-Dígame señora. -Contesta sorprendido, pues aún no ha empezado a hablar.
-Aquí, como verá ,también hay muchas mujeres.-Señala a su alrededor.
-Bien- Contesta sin comprender muy bien la razón de enfatizar tanto. - Señores y señoras vengo aquí a tratar…
Un niño se pone en pie gritando:
-¡¡¡Y yo, y yo qué!!!
-Señores y señoras y niños, vengo aquí, pues tenemos un serio problema del que…
-¿Por qué me obvia a mí?-Dice una niña resabiada.
-Señores, señoras, niños y niñas, tenemos un tema importante que tratar…
-¡¡¡Porque soy gay me ignoran!!!- Grita uno desde la tercera fila.
-Señores, señoras, niños y niñas y el gay de la tercera fila, vengo aquí con objeto de ayudarles…
-¿Pero por qué es más importante el gay de la tercera fila?-Increpa uno desde la cuarta fila. Yo soy misógino. ¿Acaso no cuento? ¿Es por lo de la Yoli?
-Señores, señoras, niños y niñas, gay de la tercera fila y misógino de la cuarta, tenemos entre manos un serio problema..
-Yo soy lesbiana.- Grita una desde la segunda fila.-¡¡¡Se ve que no le importo a nadie!!!
-Señores, señoras, niños y niñas, gay de la tercera fila y misógino de la cuarta, lesbiana de la segunda fila, tenemos entre manos un serio problema que se nos está, valga la redundancia yéndosenos de las manos..
-¡¡Oiga!!.- grita una mujer desde el fondo.- Yo no estoy casada, pero estoy embarazada, no soy ni señora ni señorita ¿Qué soy?
El profesional se afloja la corbata, porque está apunto de decir algo muy feo, vamos, políticamente incorrecto.
-Señora usted entra dentro del grupo de señoras y de niños.
-Es que no sé el sexo de mi hijo.
-Da igual, ya he dicho niños y niñas. Tranquila.
-¡¡¡Embustero!!! Gritan desde el fondo. -Eso es un neonato.
-Señores, señoras, niños y niñas, gay de la tercera fila y misógino de la cuarta, lesbiana de la segunda fila, mujer embarazada sin saber sexo de su neonato. ¿Podemos ya afrontar nuestro problema?
-Perdón. -Se levanta un señor de la tercera fila. -No ha dicho nada referente a mi raza.
El profesional, deja la carpeta a un lado. Le mira, ya no sabe ni qué decir.
-Usted es afroamericano, se considera un señor…
-¡¡¡Cojones, yo soy negro!!-Grita iracundo. -No se atreven ni a decirlo.
-Señores, señoras, niños y niñas, gay de la tercera fila y misógino de la cuarta, lesbiana de la segunda fila, mujer embarazada sin saber sexo de su neonato, hombre negro…
-¿Ve cómo al final me ha llamado negro? Esto es el colmo del racismo.
Su mujer se mueve a su lado.
-El colmo es que a una mujer de color ni la nombren.
-Vamos al desastre, esto ya no es un país. - Dice el marido a la mujer.
El profesional se arranca la corbata de un tirón, y lo intenta de nuevo.
--Señores, señoras, niños y niñas, gay de la tercera fila y misógino de la cuarta, lesbiana de la segunda fila, mujer embarazada sin saber sexo de su neonato, hombre oscuro y su mujer…
Entonces una mujer obesa se levanta desde la tercera fila.
-Y a las rellenitas no se nos nombra. ¡¡Qué desprecio por Dios!! Sólo porque tengo un problema de tiroides.
--Señores, señoras, niños y niñas, gay de la tercera fila y misógino de la cuarta, lesbiana de la segunda fila, mujer embarazada sin saber sexo de su neonato, hombre oscuro y su mujer, señora de la tercera fila con problema de tiroides..
-¿Por qué no nombra a las rubias?- Gritan desde la fila ocho.
-Pero qué rubia ni que narices.-Le contestan desde la fila nueve.-Qué te he visto teñirte en mi pelu.
-Tú lo que eres es una envidiosa.-Le grita la señora de la fila ocho mientras va hacia ella, saltando entre las sillas amenazándola con el bolso.
-Yo me pregunto- dice una señora mientras coge del cuello al director-¿ por qué siempre dice antes al grupo masculino que al femenino?
-La culpa es del misógino ese que nos tiene vilipendiadas. - Contestan desde la fila once.
-¡¡Tú eres una mona!!- Le responden desde la fila cuatro. -Que te conozco y no sabes ni lo que significa esa palabra.
-Ahora vas a saber si lo sé o no. -Grita la de la fila once mientras salta de fila en fila.
El profesional coge su carpeta y hace mutis por el foro. Está seguro de que dentro de un momento, el problema de hundimiento del edificio será público.






lunes, 28 de enero de 2019

CHISTE DEL LUNES. PEQUEÑA HISTORIA.


EMERGENCIA EN EL HOSPITAL
Me tocaba a mí llevar al abuelo a su revisión periódica en el hospital. El abuelo está mayor, pero controla muy bien, de mente y de manos, que maneja la silla de ruedas mejor que un piloto de fórmula 1.
Del parking del hospital subimos por una rampa hasta la primera planta, allí debería entregar los volantes en recepción, pero había mucha gente. Cogí mi número y me senté en una silla al lado del abuelo. Estuvimos hablando más de media hora mientras que los números avanzaban a un ritmo desesperantemente lento.
De repente noté como el abuelo hacía ruiditos raros y se tocaba el estómago, ciertamente me asusté, el abuelo aún es joven, pero a cualquiera, con el ritmo de vida que llevamos, nos puede dar un jamacuco en cualquier momento. Intenté tomarle el pulso, pero me negó con la cabeza, el abuelo a veces puede ser muy terco. Entonces creí que quería decirme algo y acerqué mi oreja a su boca, y lo que oí no me dejó sorda de milagro. Hasta la gente de la sala de espera se volvió curiosa al principio y luego giraban la cabeza, es que lo que salió por aquella boca fue la consecuencia de la fabada que la abuela preparaba los martes.
-Nena, esto es una emergencia, llévame al baño. – me dijo el abuelo.
Yo pensé que iba a potar lo que no está escrito, y rápidamente pregunté por los baños.
-Por el pasillo todo recto, luego a la izquierda encontrará los ascensores, en la planta dos están los aseos. -Me dijo la recepcionista mientras se tapaba la nariz y la boca con una mano.
El abuelo empezó a ser medio abuelo de lo encogidito que iba, que vamos su cara casi tocaba con su tripa.
El abuelo me apremiaba más y más.
-¡¡¡Nena, nena, emergencia, correeeeee!!! - Me medio susurró.
Y yo, con la angustia en el cuerpo, porque para mí el abuelo es como si fuera mi padre, corrí presurosa en busca del ascensor, sin tregua iba empujando su silla y por fin hallé los ascensores.
Entonces, me quedé estupefacta de lo que vi.





Yo soy respetuosa con el ordenamiento, y el abuelo me había dicho que tenía una emergencia, pero en el ascensor ponía que no se podía usar en caso de emergencia. Esto tan sencillo que cualquiera puede entenderlo, no lo entendieron mis tías cuando tuvieron que venir a recogerle.
Juro que busqué otra forma de subirle hasta la planta dos, pero las fuerzas me fallaron en medio de las escaleras que llevaban a la primera planta, y allí el abuelo hizo aguas mayores deshaciéndose de los restos de la fabada de la abuela que cayeron rezumando por las escaleras.
Aquello olía peor que una explosión de gas metano, o eso creo, porque hasta ahora no he olido ninguna, y que así siga.
 Desde entonces no me dejan llevar al abuelo a ninguna de sus revisiones.