lunes, 23 de julio de 2018

CHISTE DEL LUNES.PEQUEÑA HISTORIA.


CLASE DE HISTORIA DE CUARTO DE LA ESO

Eduardo es profesor, lo es por pura vocación, ya de niño colocaba a sus muñecos de geyperman sentaditos en fila y les daba clase.
A Eduardo, le gusta que sus alumnos le llamen Edu. Siempre ha tenido la necesidad de acercamiento con su alumnado.
Este mes va a empezar a trabajar como profesor suplente de un instituto en Madrid. La profesora a la que sustituye, tiene una baja por un episodio que le costó una depresión nerviosa.
Es lunes, su primer día en el instituto. Aún no conoce a los alumnos, son pocos por lo que ve en la ficha que le han dado. >>Mucho mejor- Piensa- Proximidad y trato cercano<<
Entra en clase y ve con asombro como todos los alumnos están sentados en las dos últimas filas de la clase.
En la primera reunión con el director tuvo que rellenar una especie de test de cómo le gustaría que fueran las aulas. Precisamente, Eduardo dijo que cerca del profesor y la pizarra. Sí, a él le gustan las pizarras y hacer los esquemas con tiza.
>>Esto es lo que hay. - Se dijo Edu dejando su carpeta encima de la mesa. -A comenzar<<
-Hola chicos, yo soy Eduardo, pero podéis llamarme Edu y voy a seguir el temario desde donde lo dejó vuestra profesora de historia.
Se oyó un globo de chicle explotar.
-Hoy vamos a hablar de las guerras carlistas. - Dice el profesor.
-Eso es ¡¡ mujeres al poder!!- Grita una niña desde la última fila.
-No exactamente- corrige Edu -  las guerras carlistas son llamadas así porque había partidarios del infante Carlos…
Eduardo se gira hacia la pizarra intentando empezar un esquema.
Entonces una niña se levanta y le tira un borrador, lamentablemente le da en la cabeza.
Edu se vuelve asombrado.
Otra niña grita:
-Ya no respetan ni los profesores a las mujeres.
-Eso no es así. - Intenta defenderse Edu. -Dejadme que os hable de los siete años….
 -¡¡¡Siete años!!!-Grita otra. -So depravado.
Un boli con precisión espacial, le da a Edu en un ojo.
-¡Ay por Dios qué golpe!-Se queja el profesor. E intenta explicarse.
-No. Siete años que duró la primera…
-Asesino, so bestia. -Chilla una que va hacia él. - ¿A cuántas has matado?
-¡¡¡Por Dios!!! Tranquilidad. Que estoy hablando de las guerras carlistas que enfrentaron a los partidarios…
-¡¡¡Yo soy partidaria de que le abramos la cabeza!!!
Los niños mientras tanto se dedican a hacer videos. Nunca se sabe lo que se puede grabar.
Y allá que se fueron todas. En ese momento el profesor pensó que fue muy mala idea el coger el teléfono aquel día, el acceder al trabajo, en la pobre compañera, que por lo que parecía por la horda que venía hacia él, tuvo más suerte, y nefasto el haber apoyado el que las ventanas no se pudieran abrir.
Ya no tuvo tiempo de lamentarse más.