lunes, 29 de mayo de 2017

HISTORIA DE CHISTE.



 DE REPENTE UNA MAÑANA…

- Cariño, tengo que matar a alguien.
- Pero mujer… ¿Te has vuelto loca?
-Qué quieres que te diga, estoy harta de fregar, de hacer la compra, de trabajar por unos míseros euros.
-Pero ¿Eso qué tiene que ver con matar a alguien?
-Lee el periódico, ¡que no lees nada! -Le dice muy indignada, tirándoselo encima de la mesa.
El marido lee el titular del periódico “Asesino confeso ingresa en prisión de máxima seguridad”.
- ¿Y? – Pregunta incrédulo el marido.
-Pues que he visto las fotos donde le van a ingresar, yo quiero algo así. Mira, habitación individual, internet mejor que el nuestro, baño privado…¡¡baño privado!!, ¿sabes lo que es eso? Hacer pis sin que mientras mi madre se esté lavando los dientes.
El marido lee atentamente la información del periódico.
- “No tendría que madrugar para llevar a Arturito al futbol los domingos”. -Piensa el marido en voz alta.
-Ni yo tendría que pedir favores para llevar a Laura a Ballet.
-Y la compra de los sábados con tanta gente…
-Olvídate de eso. Nos dan de comer gratis
El marido comienza a relamerse. Internet gratis…
- ¿Y las facturas cari?
- ¡Qué facturas ni que niño muerto! Nos lo pagan todo.
- ¿Cómo que nos lo pagan todo? -Le pregunta él incrédulo. ¿Las matrículas de los niños también?
- También. - Contesta ella tajante.
Sin darse cuenta, él empieza a frotarse las manos. Piensa en que no tendría que echar tantas horas extras para pagar los estudios de los niños.
-Mi madre está en la residencia, nos cuesta un pico. - Contesta quejumbroso-
-Esa vieja pasa a ser problema del estado. -Contesta ella feliz.
Él tiene aún una duda.
-Yo te quiero mi amor. No es que sea un amante fogoso, pero de vez en cuando, sabes que me gusta… ya sabes…
-Problema arreglado, tenemos un vis a vis una vez a la semana. Nos ponen música romántica, velas de incienso y encima protección.
- ¿Me podría llevar mis vinilos?
-Mira que eres antiguo, en la cárcel te dan ordenador e internet, de ahí sacas la música que quieras.
-Bueno, bueno,  era por preguntar. - Dice él avergonzado.
-Bien, pues entonces… ¿lo hacemos?
-¿Hacemos  el qué?
-Joder, pues matar a alguien, no nos van a meter en la cárcel por pisar una raya continua. Que la Guardia Civil es severa, pero no tanto, coño.
-Bien, vale, matemos a alguien, y ¿a quién?
María José piensa, mirando a su marido.
-No me mires así Mari Jose que a mi madre no la tocas un pelo.
-Pues a la mía tampoco. ¿Qué tal el primo Luis? ese no nos cae bien a ninguno de los dos.
-Es que vive muy lejos, y coger el coche para eso pues que no.
- Vale, a la tía de Arganda,
-Pobre, si es una viejita, total, le quedan dos meses, y no nos va a caer nada por matarla.
-¡Pues, Ya está, al primo de Guadalajara! Que me magreó los pechos y eso no lo he olvidado.
-¿Guadalajara? Tú estás loca. Podemos pillar una caravana de no te menees.
. >>Me cago en la mar .- le preocupa más, lo lejos que está Guadalajara,  que este tío me haya sobado los pechos <<va a ser más difícil cargarse a alguien…
-Pues veo que con la familia no podemos. Será cuestión de que pienses otra cosa.
-¡Qué pienses otra cosa, qué pienses otra cosa!- Chilló llena de rabia contenida. -Piensa tú, Paco, joder. que hasta ahora lo he hecho yo todo.
-Tranquila, lo más fácil, el portero. – Dijo. Y se quedó tan ancho. - Nos pilla cerquita.
-¿Nuestro portero Manolo?
-Claro, no querrás que dejemos a los vecinos del otro bloque sin portero.
-A Manolo no lo tocas que siempre me recoge los pedidos.
-Ya, los pedidos, pasa mucho a casa ese, ahora que lo dices.
-Mira…no me toques las narices, que ahora estamos con esto, pero tú bien que vas a la vecina a entregarle su correo.
-Mujer, si el cartero se equivoca de buzón… ¿Qué voy a hacer?
-Mucho se equivoca ese gordinflón…  Por cierto, me mosquea que no me lleguen mis cartas. ¡¡¡Lo tengo cari, al cartero!!!
- ¿Al cartero? ¿Y para que vas a ir al cartero?
-Que no, leches, que no te enteras. Vamos a matar al cartero.
-Vale, no me cae muy bien ese tipo. Nunca me saluda.
-Ni a ti ni a nadie, si en el fondo vamos a hacer un favor a la comunidad.
-Bien, de acuerdo, sujeto previsto. ¿Y cómo lo hacemos? Piensa Mari Jose, que no dices nada.
Por un segundo ella pensó en cambiar al cartero por su marido. Pero su abogado de oficio alegaría locura temporal, y en unos meses en casa. Le tocaría echar más horas en el trabajo, más el fútbol de Arturito. Volvió a centrarse en el cartero.
-Muy sencillo Paco. Me mando un envío certificado. El cartero sube a entregármelo y tú le empujas escalera abajo.
-Y yo ¿Dónde estoy mientras? – Pregunta el marido.
-Pues te escondes en el rellano, y una vez que yo cierre la puerta le das un buen empujón. -Razonó ella. – Yo llamo a la policía y nos entregamos los dos. Asunto acabado, nos llevan, confesamos y a vivir.
-Ok, las escaleras son empinadas, se mata de sobra. - Él casi se relame.
-Me voy a correos que me cierran.
- ¿Y qué te vas a mandar? -Pregunta él interesado.
Ella le mira, y está deseosa de que la metan en prisión.
DOS DÍAS DESPUÉS
Suena el telefonillo -Ring Ring.
-¿Sí?-  Contesta
-¿María José López?
-Si
-Tengo un certificado para usted.
-Suba, suba. -Ella se congratula por su gran idea, ya ve su vida simplificada.
El cartero llega con la lengua fuera, resollando,  le entrega su paquete, ella firma la entrega, y él se desploma en el suelo.
-¡¡¡¡¡Paco!!!!!, creo que se ha muerto.
- ¡Si todavía no le he empujado escaleras abajo! -Contesta incrédulo.
Una vecina de abajo oye los gritos de ella, y al subir y ver al cartero tendido en el rellano, llama a emergencias.
UN DÍA DESPUÉS
-Señora que no ha sido culpa suya, se lo decimos en serio.
-Le hemos matado, entre mi marido y yo.
El marido afirma con la cabeza-
El doctor les vuelve a repetir lo mismo:
-Señores, era un hombre muy obeso, la autopsia lo ha dejado claro, infarto agudo de corazón.- un coagulo le obstruyó la arteria coronaria_ Contestó- En su finca estaban haciendo la rutinaria revisión del ascensor y el fallecido que era cumplidor con su trabajo...
María José y Paco se abrazaron en silencio.
-Lamento su perdida.- Dijo el doctor.
María José y Paco volvieron como siempre a su rutina, pero a ella la idea no se le fue de la cabeza.
>>Miró a su marido, en realidad, era una pesada carga, podía más adelante utilizar con él la  misma estrategia>>