lunes, 20 de marzo de 2017

CHISTE DEL LUNES. HISTORIA DE SHERLOCK HOLMES.



EL MISTERIOSO CASO DEL CALCETÍN DESAPARECIDO O EL CASO DEL EXTREPITOSO FRACASO DE SHERLOCK HOLMES.
(Acerca del cual hasta ahora no se tenía constancia alguna)
Sherlock Holmes, residente en Londres y famoso por haber resuelto infinidad de casos entre los que destacan los más mediáticos como, “Estudio en Escarlata” “El signo de los cuatro” “El Valle del terror” y sobre todo “El sabueso de los Baskerville”, ha recibido una misiva en su casa del número 221-B de Baker Street.
Holmes siente curiosidad por la carta, busca el remitente y al no hallarlo, hace una mueca y procede a abrirla con un fino y elegante abrecartas de plata.
Extrae de ella un papel escrito a máquina y una ingente cantidad de dinero. Deja el sobre que contiene las libras, y tras llenar de tabaco su pipa y encenderla, procede a leer la misiva.
Apreciado Míster Holmes:
Créame si le digo, que es usted mi última esperanza. Hemos pedido ayuda a toda clase de detectives, incluso a alguna echadora de cartas y a varias adivinas sin resultado alguno. Estamos en un sinvivir, no sabemos qué hacer. La pareja del desaparecido está desolada, no encuentra otro como él. Cómo le digo es muy grave. Lo mismo había sucedido otras ocasiones, pero siempre aparecía. No puedo mandarle ninguna foto pues lo consideramos alto secreto. Lo sabemos pocas personas a las que ahora se une usted. Pero me puedo permitir describirle:
Talla cuarenta y ocho, de lana suave, color gris perla. Tiene unos dibujos semejantes a trenzas, el talón reforzado. Le digo sin caer en exageración que es uno de los mejores calcetines que su propietario ha tenido. Por lo que en la casa existe gran disgusto. Han sido despedidos por este suceso varios empleados, entre los que no deseo verme incluido.
Excúseme si no le facilito mi nombre, ni dirección, pero al considerar este caso de altísima relevancia, sólo puedo adjuntar un apartado de correos para que mande usted a la mayor brevedad posible el calcetín desaparecido que tantas amarguras nos está ocasionando.
P.D: En el caso que crea usted que ha sido un secuestro, comuníquese por dicho apartado y le remitiré el pago de lo que crea usted menester, pues está en juego el buen funcionamiento de la nación.
Suyo afectísimo.
Después memorizó el número del apartado de correos y cuando fue a meter la carta en el sobre vio en el extremo derecho un membrete reconocible por cualquiera.
Dejó la pipa sobre la mesa, y cogiendo su violín se dispuso a discernir sobre la misteriosa desaparición del calcetín. No pudo dejar de pensar qué si le hubieran avisado en cuanto desapareció, el calcetín haría tiempo que estaría con su pareja en el cajón del… Mejor ni siquiera pensar a quien podría pertenecer el calcetín extraviado.
Watson llevaba varias semanas fuera, se levantó, se puso la capa y su inconfundible gorra y salió en busca de pistas.
Intentó como siempre un razonamiento deductivo, pero poco a poco según pasaba el tiempo se fue frustrando, encontró arrinconada en un bordillo de la acera una media caída posiblemente de una cuerda de tender, varias prendas de ropa interior, pero ni un solo calcetín. ¿Sería tal vez que alguien estaba dedicándose a secuestrar calcetines para hacer el agosto vendiendo los suyos nuevos? Visitó una por una todas las tiendas de Londres, pero en ninguna pudo hallar algo sospechoso. Pensó en las de segunda mano, pero tampoco tuvo éxito.
Empezaba a anochecer, y aunque la noche era gélida, inexplicablemente no sentía nada de frío, decidió regresar a casa.
Cariacontecido abrió la puerta. Estaba cansado, hastiado, pero lo peor, es que se encontraba completamente decepcionado consigo mismo. Dio gracias al cielo de que su amigo Watson no presenciara su primera derrota, así, nunca quedaría constancia de ella. Colgó su capa en el perchero, y al ir a colocar su famosa gorra sobre el recibidor, se miró en el espejo, quedando completamente horrorizado. ¡¡¡No podía encontrar el calcetín desaparecido, porque el calcetín era él!!!
N. del T.
Está documentado que un visitante del museo de Sherlock Holmes, encontró un calcetín escondido detrás de un armario con un pliego dentro, en el que se relata el primer y único fracaso, que sepamos hasta ahora, de Sherlock Holmes.
Quedan dudas, ¿de quién era el calcetín? ¿quién escribió el pliego de papel? ¿fue tal vez su ama de llaves, la señora Hudson? (se piensa que pudo ser una venganza por congelarle el sueldo los últimos años) ¿Y es que la señora Hudson, no sabía que, en invierno en Londres, se congela todo? Lo miremos por donde lo miremos, todo muy sospechoso.