lunes, 28 de noviembre de 2016

LUNES. EN VEZ DE CHISTE, HISTORIA DE CHISTE.



DÍA 16 DE ABRIL

En la iglesia hacía frío, ella sintió escalofríos. No le importó, los creía merecidos, Sabía que tenía que confesar sus horribles pecados. Si sólo hubiera sido con Jaime, tampoco tendría tanta importancia, ¿fueron siete u ocho veces? Era su novio de adolescencia y eso se queda grabado en el alma.  Del alma le iba a hablar ella, aquí al padre Jesús, que sabía más de ella que ningún otro hombre.

-Hija, ¿Qué ha pasado ahora?

-Siento mi alma resquebrajándose… No sé.

-Ya hemos hablado de esto. Hasta que no confieses, no quedarás libre de pecado.

-Se lo he confesado todo, padre. He volcado en usted todos mis pecados. Los que he hecho y hasta los que he pensado hacer.

-No es a mí, hija, ni a Dios nuestro Señor, es a tu marido que merece saber lo que has hecho y porque lo has engañado.

-Si eso sucediera, él me dejaría.

-Hasta que no se lo digas, no podrás dormir tranquila.

-Yo le necesito, tenemos tres hijos, y necesito que él los sustente.

- ¿Los tres son de él?

-Ciertamente creo que ninguno, padre.

-Entiendo que no puedas dormir tranquila, pero yo te absuelvo en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Pero te digo que hasta que no se lo cuentes no podrás volver a respirar tranquila.

-Bien, padre, entendido, yo se lo cuento y borrón y cuenta nueva.

-Si él te perdona sí, pero recuerda contar todo, bueno, todo no, siempre conviene quedarse con un secretillo, ¿entiendes? para quedarte limpia de pecado. Pero, déjame preguntarte porqué este cambio en tu comportamiento. Antes te valía con confesarte y que yo te perdonara tus pecados.

-Padre, llevo soñando varias noches seguidas con que muero, y Lucifer me lleva con él, y padre, Dios me mira, mueve la cabeza y me deja caer al abismo. Y a mí, usted lo sabe bien, me gusta el calorcito, pero aquello era abrasador.

-Hija, suéltame la mano, que no quiero tener que volver a hablar con el obispo.

-Como usted quiera, yo era para completar la tanda de pecados.

-Por eso no sufras hija que la tienes bien rellenita, de los tuyos y de los míos.

-Si ahora será que tengo yo la culpa de todo.

-Hija, va a empezar la misa y tengo que prepararme, haz lo que te he dicho y te librarás de tus temores. Pero ya sabes, hay cosas que no se deben contar más que a tu confesor. ¿Entendido?

- ¿Mañana me paso padre?

-De diez a once que no tengo servicio.

-O.k.


DÍA 17 DE ABRIL
_ ¿Calabacita?

-Sí, mi amor, soy yo. ¿Qué tal el trato? ¿Ha salido bien?

-SÍ, Ya te contaré llegando a Madrid que en el puerto de Pajares se va un poco la cobertura.

-Tenía que decirte una cosa…

-No te oigo muy bien.

-¿Pero estás al teléfono, verdad?

-Estoy aquí, no te cuelgo vida mía, pero dentro de un momento se va la cobertura.

-No me cuelgues.

-Nunca, estoy aquí atento a que vuelva la conexión. Ya no te oigo nada…

<<Telefonía avisa de que no hay cobertura>>

-Pues tengo que decirte que me he cepillado a tu pa… no, esto no queda bien, seamos juiciosos, tu padre tenía que darnos un préstamo al que se negó. Ya nos lo dio.  Yo te he pagado el préstamo y los intereses. O sea, ya no le debemos nada a tu padre. La pena es que me lo he gastado todo en una casita en la playa, a mi nombre, sabes que insististe en bienes separados cuando nos casamos. Tu amigo Mario ha pasado por mi cama  ,bueno por la nuestra cada vez que te ibas de viaje. Recordarás que me ponía a llorar, y era de alegría de no ver tu jeta en un  par de días.

<<Telefonía avisa de que ha vuelto la cobertura>>

- No te entiendo nada ¿Ha llamado Mario? Qué extraño, hacía semanas que no me cogía……

-¿Cariño?

-¿Calabacita?

<<Telefonía avisa de que no hay cobertura>>

-Sigo, Tu compañero de la oficina, aquel que te daba, según tú, los mejores encargos, luego se ocupaba de que yo estuviera bien servida. Cielo se me olvidan muchos ¡Es que son tantos! ¿Me perdonas cariño?

<<Telefonía avisa de que ha vuelto la cobertura>>

-Calabacita sólo te he entendido que si te perdono. ¡¡Me cago en la leche! Ya has vuelto a vaciar la tarjeta. ¡Ay Dios mío! Pues claro que te perdono tonta. Te lo perdono todo menos lo del Padre Jesús.

-¿Ya ha vuelto la cobertura?

-Sí, calabacita. Pero lo del padre Jesús me dolió.

-¿Lo del padre Jesús? ¿Cómo sabes tú eso?

-Me lo dijo él, por Dios.

-¡¡¡Ay madre!!!

--Qué pena que me tenga que enterar de eso por él. La verdad, no me esperaba eso de ti.

-Cariño, lo juro, fue así como sin querer.

-¿Sin querer? ¿Más de diez veces al mes?

-Te juro que no lo voy a hacer más, por favor, perdóname.

-Mira que eres tonta calabacita si no me importa nada, me gusta que lo hagas.

-¿De veras? Y yo ocultándotelo todos estos años. Te lo voy a confesar todo…

-No hace falta que lo hagas, tienes un alma buena y caritativa, ahora entiendo todo el tiempo que pasabas fuera de casa, ayudando a todos los de sin techo, y yo pensando… Soy un mal hombre. Tienes mi permiso para usar la tarjeta para dar de comer a esa gente necesitada. Eres un ejemplo para mí, te quiero. A partir de ahora tienes mi permiso para hacer lo que hayas estado haciendo.

-¿Me das tu permiso para seguir haciendo lo mismo que hacía esos días que me ausentaba de casa?

-Por supuesto calabacita. Cuelgo que llegamos.

-¡¡Jódete Lucifer, que tengo permiso!!!