viernes, 8 de agosto de 2014

RELATOS DE HUMOR NEGRO: RESOLUCIÓN DEL CASO.




Sara por internet contrató dos habitaciones en el hotel  Holiday Inn  Express, cerca del aeropuerto.

El veintinueve de junio, Sara y Monsieur Hulot aterrizaron en el aeropuerto de Stuttgart.

Una vez pasaron por la casa de la escritora Agneta Popov, Hulot estuvo seguro de casi todo. Le faltaba ese casi, para poder probar sus argumentos.
Después de una buena cena en la que Sara se empeñó en probar una especialidad culinaria de la que él siempre le había hablado, subieron a la habitación de Sara y comenzaron a comentar el caso.

Sara se sentó en la cama, pero él se quedó de pie. Estuvo seguro de que el terminarse el maultaschen, le podía salir caro esta noche. Gracias a Dios el apetito de Sara era insaciable, y le había “robado” el tocino de su plato.

__ Mira, si te soy sincera, no entiendo como no has publicado aún tus conclusiones. __Le dijo claramente Sara.

Henri Hulot sacó su inseparable lima de uñas, y mirándola tiernamente comenzó a hablar.

__Sabes que ya he dado orden de que vigilen a quien, o quienes  hayan sido los causante de su muerte.

__De igual forma se puede huir del país, a Sudamérica, por ejemplo, y entonces no  se podría hacer nada.

Sara se levantó, se dirigió al mueble bar, lo abrió y extrajo una botella  de tónica. Se la mostró a Hulot, él negó con la cabeza.

Volvió a la cama y abriéndola dio un gran sorbo.

__¿Qué más puedo hacer?­­__ Contestó Hulot. __Estoy seguro de su culpabilidad, pero aún falta un detalle.

__Retener  el pasaporte, por ejemplo.__ Razonó Sara.

__ Si se hiciera como dices, nunca le pillaríamos. __Hulot suspiró.__ No tenemos  ninguna  prueba. Todo son conjeturas. De todas formas si hubiera tenido intención de huir, ya lo habría hecho. No te preocupes, hay orden expresa para… Sara, no seas mala. Estás intentando que diga a las claras quien fue. Y sabes que hasta el final no lo haré.

__Pero la cosa es sencilla, __ dijo Sara sonriendo__ Agneta Popov podría haber muerto de forma natural, como decían en las noticias, pero un poco  raro dado su edad, era joven aun.

__Cierto. Muy cierto Sara.__ Dijo Hulot.__ Pero ya sabes que la autopsia ha revelado un gran consumo de tranquilizantes. Según su psiquiatra era presa de delirios, y sus  manías persecutorias  se habían agravado. Después del resultado de dicha autopsia se empezó a barajar el suicidio.

__Entonces… ¿por qué sospechaste de una mano oculta?

__Mira, muy sencillo. Se supone que  Frau Agneta Popov, sufre de delirios. No retira una receta de la farmacia  desde hace casi dos meses antes de su muerte. Hace más de un mes que no acude a su psiquiatra. Una mujer con sus problemas, hubiera necesitado más medicación. Sin receta nunca se la hubieran expendido.

__Mejor me lo pones. Sin medicación y sin atención médica habría  perdido la razón. __ Dijo Sara.

__Cierto, pero te repito que en la autopsia ella había tomado cantidad de ansiolíticos. ¿De dónde los sacó? __Preguntó Hulot, mientras le cogía la botella a Sara y daba un sorbo.

__Es fácil suponerlo. Se sentiría lo bastante fuerte como para no tomarlos, los guardó, y al final la debilidad le llevó a consumirlos de golpe, lo que le produjo la muerte.

__Bien pensado.__ Contestó Hulot.__ Pero explícame como puede una persona tomarse tanta cantidad de ansiolíticos sin una sola gota de agua.

__¿Y cómo estás tan seguro de eso?

__Esta respuesta es adelantarme un poco al final. Pero te la contestaré haciéndote una pregunta. ¿Tú crees que una persona desesperada, como tiene que estar alguien capaz de tomarse todas esas pastillas, sabiendo que va a morir, lavaría cuidadosamente el vaso que ha utilizado? No solamente eso, es que debería luego haberlo secado y guardado en la alacena.

__La verdad es que es bastante improbable que lo hiciera. Quizá para ella era importante hacer aquello en otro lugar que no fuera la cocina.

__En primer lugar, perdona que te diga, eso es una estupidez. Cuando alguien toma la decisión de que su única salida es el suicidio, no piensa, solamente actúa. Y desde luego no se preocupa de dejar un vaso fuera de su sitio.
En segundo, tomas las pastillas lo más cerca de una botella de agua o del grifo. Cocina y baño, son los primeros lugares para buscar. Pero no creas que me obcequé. Sabes que hemos buscado en todas las habitaciones de la casa, incluso hice levantar sillones, por si el vaso hubiera resbalado. Nada.
Ni un solo vaso se halló fuera de lugar en ninguna parte de la casa de Agneta Popov.

__Tal vez bebiera a sorbos del grifo de la cocina o del baño.

__ Mira, Sara, eso es suponer que Agneta Popov era tonta, y nada más lejos de la realidad. __Contestó mientras se arreglaba la perilla Hulot.__ Tú ponte en su situación, ¿no te sería más fácil coger un vaso? ¡Cómo te gusta complicarlo todo!

Sara  sonrió. Abrió los ojos expectantes. Calló, le dejó hablar.

__Cuando leí detenidamente en la autopsia el contenido del estómago de  Frau Agneta Popov, fue cuando estuve seguro de que aquello era un crimen.

__¿Qué era un crimen , el que la pobre mujer tomara pescado con vino tinto? __Dijo Sara mientras entrecerraba los ojos.

__Sara, a veces tu sentido del humor en más que perverso. Sabes que aquella crítica que te hice cuando pediste ese vino con la merluza a la vasca, ya está olvidada. Simplemente te equivocaste de año en tu elección.

__Bueno, bueno. Haya paz.__ Dijo Sara mientras levantaba la mano y daba otro sorbo a la botella de tónica. Vale, cuéntame que es lo que había en su estómago,  lo que te ha llevado a estar seguro de que alguien la ha mandado al otro barrio.

__Mira Sara, en su sangre se encontró una cantidad letal de ansiolíticos, pero en su estómago se hallaron restos de lactosa, derivado de la leche, con restos de ansiolíticos.

__Bueno, y… ¿Qué problema hay con eso?__ Preguntó inocentemente.__ No me digas que aparte de tomarse los ansiolíticos, la pobre mujer no se podría tomar un vaso de leche.

Hulot bajó la vista disimulando una sonrisa,  le gustaba saber que tenía razón, y controlaba todos los datos.

__ Sara, en la casa no se encontró ni  un vaso usado, ni una  taza manchada de leche, y menos aún una botella o tetrabrik de la misma. ¿De dónde sacó la leche que encontraron en su estómago?

Sara se acarició el pelo y se colocó el flequillo rubio dejando ver sólo un ojo.

__Podía haberse tomado un vaso de leche en una cafetería__ Dijo convencida.

>> Sara estaba encantada con la resolución de este caso. Por supuesto que le disgustaba sobremanera la muerte de Agneta Popov, pero el hecho de que Henri Hulot creyera en ella, tanto como para haberle dicho sus resultados antes de habérselos facilitados a los implicados,  los que le habían contratado, le hacía pensar que él, ya, la miraba como a una igual. La dejó estar delante cuando comunicó a la policía las intenciones de pillar infraganti a aquella, o aquellas personas __como le gustaba decir a él__ que había  o habían cometido aquella aberración, que dejaba a todos sus ávidos lectores sin poder disfrutar de todos aquellos futuros relatos  a los que la prolífica Agneta Popov sabía dar el toque exacto de misterio y humor.

A ella le había nombrado la defensa del caso. Debía refutarle todas sus alegaciones, y aunque sabía que iba a perder, disfrutaba con ello >>

__Muy bien pensado Sara. Pide un vaso de leche en una cafetería, saca las cajas de pastillas y allí mismo, sin que nadie se percate de aquello, va y se toma, no una caja, sino dos. ¿Sabes lo que puede tardar una persona en tragarse semejante cantidad de pastillas? Y tan sólo con un vaso de leche.

__ ¿Un vaso de leche ?__ Preguntó Sara.__ ¿Quién te dice a ti, que no fueron dos o tres?

__Pues ya puestos que se tomara cinco si quieres.__ Contestó Hulot.__ Ese no es el problema.__ Hulot respiró.__ El problema es que los restos de la leche de su estómago no estaba del todo digerida, mientras que el portero de la finca afirma sin ningún género de dudas que Frau Agneta Popov llegó a su apartamento__ Hulot hizo una pausa estudiada__ pasadas las doce  de la noche.

__ Y eso… ¿Qué problema acarrea?__ Preguntó Sara sabiendo la respuesta.__ Puede que el portero se distrajera y no la viera salir o entrar.

__Tenemos como prueba mayor una cámara de video vigilancia. __Dijo Monsieur Hulot.__Desde que entrara Frau  Agneta Popov, a las doce y diez de la noche, nadie interrumpió su descanso.

__No. Eso no hace falta que me lo jures. __Contestó sardónicamente Sara. Yo también he visto la grabación.

__Bien. Pues en la grabación del día siguiente, se ve como su amiga  Gerda Kauffman llama insistentemente a su piso.
Son las diez de la mañana y nadie contesta al timbre. Gerda Kauffman, aunque declarada amiga íntima de la fallecida dice no tener llave.
Si me vas a preguntar por las grabaciones, te diré que son diarias, sólo podemos tener acceso desde las doce de la noche, en que sabemos que aún estaba con vida, a las doce de la noche del día siguiente. Si no hay nadie que lo impida el video se borra y se graba encima.

__¿Por qué va a visitarla su amiga?__ Pregunta Sara.

Hulot sabe que ella conoce la respuesta. Estaba allí durante el interrogatorio de Frau Kauffman.

A ella le gustaba continuar con esa farsa. Él  es el fiscal, y ella quien desbarataría todas sus pruebas.

A Sara siempre le fascinaba este juego. Para él era pura rutina Pero… ¿qué no haría por ella?

__Gerda Kauffman, adujo un mensaje de móvil  proveniente de Agneta Popov citándola al día siguiente en la casa.

__¿ Viste el mensaje?__ preguntó Sara.

__Nos lo mostró a todos.  __Paró a Sara en seco. __ Sí, comprobamos su mensaje y también el del móvil de Frau Popov.Y si estás a punto de preguntarme para qué quería verla, si ella no lo sabe menos lo voy a saber yo.

__Eso me extraña mucho.__ Le contestó Sara.
No le dejó que le replicara, dejó la botella vacía sobre un pañuelo en la mesilla de noche. Cogió su libreta de notas. Miró a Henri Hulot.

__¿Vamos al resumen?__ Le preguntó.

__Vayamos.__ Dijo Hulot mientras se sentaba en el sillón enfrente de la cama de Sara.

__Agnetta Popov, escritora reputada, manda un mensaje a su amiga Gerda Kauffman para citarla a las diez de la mañana. Esta acude puntual a su cita. El portero atestigua que llegó. Está además grabada en cámara. Agnetta Popov no responde a los continuos toques al timbre. Gerda Kauffman se empieza a preocupar. Ella no tiene llave. Llama a su amiga al móvil, al no contestarla la preocupación se convierte en temor y llama a emergencias. Estos alertan a los bomberos y a la policía, y una vez llegan, echan la puerta abajo y encuentran el cadáver, sí, el cadáver de Frau Popov, pues se dan cuenta de que  la muerte ha debido producirse hace unas dos horas.
Está tumbada en la alfombra, con el pijama puesto. No  se hayan signos de violencia y la casa estaba cerrada.
Gerda Kauffman sufre un desvanecimiento ante el hecho de ver muerta a su amiga. Poco después se recupera, justo antes de que llegue el forense y se proceda al levantamiento del cadáver, por lo que  la policía la acompaña a la cocina, no creen conveniente que vea como la sacan tapada con una sábana.

__¿Sigo?—Preguntó Sara.

__Lo estás haciendo muy bien.__ Contestó Hulot con el orgullo en su rostro.

Sara sacó otra tónica del mini bar. Se la mostró. Hulot volvió a negar.

__ Lo que ya sabemos. El cuerpo de Agnetta Popov fue  llevado al anatómico forense donde le realizaron la autopsia con el veredicto de que ha consumido gran cantidad de ansiolíticos, junto a una cantidad de leche no digerida.
Su psiquiatra declara que ella sufría grandes desordenes psíquicos que seguramente la han llevado al suicidio.
Inmediatamente la policía, bajo tu presión, ya que eres el detective, pero, y esto hay que remarcarlo, de sólo la parte de su familia materna, exige ver el testamento. El testamento está fechado hace dos años y deja como heredera a su íntima amiga Gerda Kauffman. Es obvio el decir que la herencia no va a ser moco de pavo.

__No me gusta cuando hablas así, Sara.__ Dijo Hulot.

Sara sonrió. Cuando  él decía  lo que no le gustaba de ella le sacaba a él unos tics que a ella, sí le gustaban. Aquello era un contrasentido, pero a Sara le embelesaba ver como se ponía  nervioso cuando ella le miraba.

__Bien, sigo. La familia, tanto materna como paterna se une en contra de Frau Kauffman, para intentar invalidar el testamento. Esto, ya se les  ha dicho que es imposible, Agnetta Popov lo redactó en plenas facultades mentales delante de un notario. No hay nada que hacer. Su amiga Gerda se llevará todo su legado.

Sara le miró.

__Y ahora qué decir. Henri Hulot llega a la casa de Agneta Popov y de un vistazo encuentra cosas que no cuadran. Faltan vasos de agua usados y… lo más importante ¿de dónde salió la leche que ingirió tan sólo dos horas antes de su muerte Agneta Popov? No había ni vaso, ni botella de leche, ni nada que pudiera contener ese líquido. Pero está probado por los resultados de la autopsia que Agneta lo había tomado, junto a los ansiolíticos.
Eso es prueba irrefutable de  que alguien anda por medio.

__Sara….

__¿Y tú, cómo lo dirías?

__Simplemente que se ha hundido de lleno en su propia trampa.

__¡Ya!__ Dijo Sara. __No termino de ver tu plan.

__Sencillo. Agneta Popov tomó un vaso de leche con un montón de pastillas. Eso ya me pareció increíble. Luego no apareció nada en su casa. Ni vasos, ni envases  de pastillas, ni tetrabrik de leche. Y  simplemente até cabos.
Gerda Kauffman  dice ser su amiga íntima. ¿Y cómo es que no tiene llave de su casa? Sospechoso en parte.
Cuando ve el cuerpo de su amiga simula sufrir un desfallecimiento. Pide que la lleven a la cocina. Allí abre el frigorífico, coge el tetrabrik de leche, en el que un día antes había añadido la cantidad tan ingente de ansiolíticos disueltos, sabiendo que Agneta sólo tomaba leche para desayunar, y lo mete en su bolso. En realidad, sí es amiga íntima de la víctima, por eso conoce lo del borrado de las grabaciones. Sabe que su imagen entrando en casa de Agneta no se verá nunca. Luego coge el vaso, donde Agneta se ha bebido le leche repleta de medicina que en cuestión de minutos la ha llevado a un colapso. Lo lava, lo seca y lo guarda. No quiere dejar nada al azar. No quiere que sospechen por si alguien se da cuenta de que falta un vaso.
Cuando han sacado el cuerpo de Agneta Popov, la policía la acompaña a su casa, temerosos de que sufra otro desmayo.
Supongo que allí se desharía inmediatamente de todo.

__Tú me has enseñado que los crímenes suelen ser pasionales o por dinero.__ Dijo Sara.__ ¿Crees que había algún tipo de relación entre ellas?

__­ Pues no sé qué decirte. Hace dos años, desde luego la amistad, fuera de la índole que fuese, estaba consolidada. __Contestó Hulot.__ Puesto que Agneta le legó a Gerda todo su patrimonio.

__ ¿Y entonces qué ha podido pasar para qué, si su amistad era tan firme, una de ellas quisiera ver muerta a la otra?

__Eres muy inocente Sara. Lo que suele pasar entre dos mujeres cuando se enamoran del mismo hombre. La amistad pasa a un segundo plano y luchan entre ellas.

__ Yo no creo que Agneta Popov siguiera enamorada de él. Sí así fuera hubiera seguido acudiendo a su consulta sólo por la satisfacción de verle. Ya sé que me crees muy niña, pero estoy segura de que esas mujeres mantenían una relación sentimental. Ese tal Karl, se metió en su camino.

__¿Crees que ella, me refiero a Agneta, sospechaba algo?__ Preguntó Hulot.

__Pues sí. Dime sino como puso su nombre al psiquiatra de su último relato. Ella lo intuía__ continuó Sara__ por eso mandó ese mensaje a su hasta entonces íntima amiga. Mensaje que no sospechaba le iba a servir a Gerda de coartada para su propio asesinato.

 __ Bien. __Continuó Sara.__ Escribió los cinco relatos, sospechando que algo la pudiera suceder los escondió, ¿Y por qué los escondió? ¿Por qué no escribió un sexto relato en el que lo aclarara todo?

__Creo que no sabía a lo que se enfrentaba. Pero te aseguro que el sexto relato lo vamos a escribir nosotros. __Dijo tajante Hulot.
__¿Y de qué crees que querría hablar con su amiga?

__Pues precisamente para eso, para que le devolviera la llave y terminar con su relación. Si escondió los relatos fue porque debió de notar que la tarde anterior habían entrado en su casa, sin forzar la cerradura, y la única que podía hacerlo era Gerda Kauffman.__ Hulot respiró pausadamente.__ Lamentablemente eso hizo que Gerda se fabricara una buena coartada.
El problema ahora es como vamos a conseguir que confiese.

__Eso nunca lo hará__ Dijo Sara meditando.__ Tendremos que recurrir al maestro.

__¿Al maestro?__ Dijo Hulot temblándole la voz.__ ¿Te refieres a tu profesor de psicología?

__No digas tonterías, me estoy refiriendo al maestro del suspense, a Alfred Hitchcock.

Hulot dejó de temblar. Pensaba que ella, Sara, tenía fijación por ese profesor, y eso a él le reconcomía.

__Piensa en la película “Crimen perfecto”.

Y Sara habló, habló y habló… Hulot escuchó y lo puso todo en marcha.

Después de que el notario llamara a Gerda a decirle que su amiga Agneta había firmado  tan sólo un día antes de su muerte un testamento nuevo, que había querido guardar en su casa, que ciertamente invalidaba cualquier otro, Gerda salió presurosa de su casa, cogió un taxi que la llevó en pocos minutos a la casa de Agneta Popov.

Creyendo que nadie la veía, sacó una llave de su bolso y entró en la casa de su amiga.

La dejaron rebuscar por los cajones y por detrás de los libros. Cuando se cansó, se sentó en la cama. Entonces vio una pequeña caja que sobresalía. Se agachó y tiró de ella. Al abrirla vio un documento en el que ponía que era la última voluntad de Agneta Popov.

Lo leyó con cuidado. No le dejaba nada. Estaba fechada, como le dijo el notario, un día antes de su muerte. Se lo dejaba todo a su amante y ya marido Karl, su psiquiatra.

Llena de furia fue hasta su consulta y allí, delante de los policías lo confesó todo, involucrándole a él y dando todo tipo de detalles.

__Bueno Sara, desde luego tu estrategia ha salido bien.__ Dijo Hulot, mientras se limaba con precisión, la uña del meñique de su mano derecha.__ Los tenemos a los dos por el asesinato con premeditación y alevosía de Fau Agneta Popov.

__Lo que bien está, bien acaba.__ Dijo Sara.__ Creo que esto lo he oído en una película que vimos…

__No sé.__ Dijo Hulot mientras se fundía en sus ojos.