jueves, 6 de febrero de 2014

RELATO DE HUMOR NEGRO : EL CUADRO.






No sabía cómo no escarmentaba.

Le había vuelto a pasar . Había vuelto a dejarle hacer, pero esta vez no era con la esperanza de que todo saliera bien. Harta,  zanjó la discusión dando un portazo.

Mientras iba  a la compra rememoró  su última hazaña colgando cuadros.

No había más que mirar la pared de la entrada. Esa que decía su queridísima  suegra   que había quedado  tan artística , toda llena de pequeños cuadritos, cuando ella sólo quería poner su último cuadro de punto de cruz  y al final su cuadro  terminó rodeado de multitud de cuadritos comprados al por mayor, con la  intención de tapar la cantidad de agujeros que él había hecho hasta dar con el sitio exacto que  le había marcado.

Casi da un tropiezo con el bordillo de la acera cuando recordó la cara de satisfacción que ponía su marido cuando su madre le pasaba la mano por el pelo felicitándole por su trabajo.

__¡ Hay que joderse !. __ Resopló mientras tiraba del carrito.

Pero aquel día se había rendido .¡ Qué haga lo que le dé la gana !. __ Pensaba  mientras hacía la compra.__  

En la cola del súper  recordó porqué había empezado aquella nueva discusión.

La semana pasada se vio  obligada a acompañarle a una exposición de su prima en una galería de arte moderno.

Su marido  no podía dejar de presumir de que entendía de arte, y sobre todo de que los billetes le rebosaban en los bolsillos. Y ocurrió lo que  se estaba temiendo. Se encontró en el serio dilema de tener que  comprarle un cuadro a su prima. Entonces , como siempre que se veía en un apuro , recurrió a ella.

Tan práctica buscó uno,  no de los más baratos, para no quedar mal, y no de los caros para preservar la economía familiar. Como habían venido en el autobús eligió el más grande de todos a sabiendas de que no podrían volver con el cuadro a casa más que andando.

El verle sudar todo el camino mientras cargaba con el cuadro  fue suficiente recompensa.

Al día siguiente comenzó la discusión sobre donde colgarlo. No  es que no le gustara  , es que esa marabunta de colores no le decía absolutamente  nada.

Pensaron en la pared del salón, justo encima del sofá. Así de paso  ocultaban otra chapuza , toda la pared resquebrajada desde que intentó en la habitación contigua montar una estantería para su hijo.

Cuando volvió empujando el carrito   el cuadro ya estaba colgado.

__ Que te digo que no me fio. ¡Este cuadro pesa demasiado para las dos alcayatas que le has puesto !.__ Le comentó  después de colocar la compra en la cocina.

__Siempre igual .¡¡Estoy harto de que menosprecies mi trabajo!!.__ Le gritó él aún con los alicates en la mano. __ Mamá me ha dicho que ha quedado perfecto.

Cansada  se calló.

Terminada la cena  se sentaron en el sofá a ver la tele, después de que ella sintiera  un crujido le dijo a su marido que le veía mala cara y se ofreció a ir a la cocina y prepararle una tisana.

¡Qué se quede tu madre en el sofá!.__ Pensó ella.

Minutos después oyó un gran estruendo en el salón.

Como había previsto el  marco del cuadro valía mucho más que el lienzo, aunque   mientras  admiraba desde otro ángulo  la textura de la composición  podría afirmar que ahora si llegaba a entender el significado de la pintura, aunque la cabeza de su marido sobresalía del lienzo en demasía, la sangre borboteando le daba un cierto toque realista, justo el arte que a ella le gustaba.