jueves, 16 de enero de 2014

RELATO: EL FORASTERO.






El hombre desapareció del planeta tierra en el 3042, como consecuencia del choque de un meteorito procedente del espacio interestelar,  a la comunidad científica le pilló desprevenida, no figuraba en ningún estudio previo y nada pudieron hacer para cambiar su trayectoria. La colisión hizo  que países, montañas, valles, ríos y mares desaparecieran surgiendo una nueva morfología en los continentes. Tras un lapsus de mil años, comenzó a renacer de nuevo la vida. Aparecieron nuevas especies, pero curiosamente, especies que solo habían habitado en los libros o en los sueños de niños humanos con mucha imaginación. Aquí comienza nuestra historia.


Año 5010.  En el país de las montañas negras viven los trolls, seres de piel oscura y gruesa, orejas puntiagudas y escasos de inteligencia, no aman el arte, apenas hablan, gruñen, por tanto no conocen el concepto de  lectura. Sus guaridas son excavaciones en terreno pedregoso, donde habitan familias de ocho o más miembros que llegan a vivir cerca de quinientos años. Nuestros protagonistas son muy singulares, posen unos maravillosos y rasgados ojos azules, color que no se conoce  en estas latitudes, por eso son muy respetados y valorados. Esperan la llegada de un nuevo miembro.

Mamá trolls , está a punto de dar a luz, y por el volumen de su abdomen, es probable que sean trillizos. Es necesario ponerse a trabajar y ampliar la guarida…Grrer , así  llaman al jovencito que  escaba con celeridad y ahínco, saca unas piedras profundas y descubre algo que le sorprende, nunca ha visto algo parecido, después de limpiarlo, todos lo miran con curiosidad, no saben lo que es .


Grrer,  tiene la certeza de que  tiene mucho valor, ha encontrado un tesoro. Él no lo sabe pero ese tesoro es un libro. Le atraen esas especies de hormiguitas que  están quietas alrededor de las formas y colores brillantes, recuerda sensaciones, allí están plasmados sus sueños, hay magia. Presiente que todo ello tiene un mensaje.  La idea le obsesiona durante mucho tiempo, y reconoce  que en su tribu no le sacaran  de duda. Toma la decisión de marcharse para buscar respuesta.


Solo, con su tesoro inicia el camino, que  será de aprendizaje. Recorrerá  numerosas civilizaciones en busca de respuesta. Pasan los años y su corazón solitario se alimenta de las estrellas del cielo y de los sueños que le aportaban aquellas páginas, su  estómago de vallas silvestres y de lo que otros pobladores de la tierra le proporcionan. Es un forastero vagando por el mundo. Al igual que todo tiene un principio,  también tiene un final y  cuando rodea la región del lago azul, descubre  a unos pequeños seres que se comunican emitiendo sonidos articulados, llamados gnomos, ríen, juegan,  trabajan, y viven entre la naturaleza, donde construyen habitáculos con departamentos donde preparan sus comidas , duermen en blanditas camas y en un habitáculo más grande  tienen muchos tesoros parecidos al suyo. Es una forma de vida más avanzada que todas las que ha conocido hasta entonces y le gusta.


Los gnomos quedan fascinados por los ojos de Grrer .A través de su mirada descubren por lo que ha pasado, lo que ha aprendido, y saben que quien ama un libro, en su corazón habita el bien. Al principio, el aprender es duro, le cuesta, se confunde con frecuencia, pero los gnomos son buenos maestros, pacientes, tenaces y meticulosos, y le enseñan el suficiente lenguaje para que todos los días a la salida de la escuela marche con los más pequeños a la biblioteca donde se les puede ver leyendo  el libro que trajo desde las montañas negras hasta la región de los grandes lagos. 

Ahora ya sabe Grrer, que ese tesoro perteneció a los humanos que habitaron   la tierra y se llama el “circo de las mil carcajadas”. Con Lolo, Pita, Elpidio, y demás personajes, todos ellos muy divertidos, ríe y se lo pasa en grande…Y colorín colorado este cuento se ha acabado.