sábado, 19 de octubre de 2013

RELATO : LA SIRENA .




Estaba bastante harta, contabilizaba al menos siete hombres salvados en un mes. Sus amigas andaban igual de fastidiadas.

Y todo por culpa de Ariel. Si no quería vivir en el mar, pues haberse ido hacía un río , o mejor dejarse pescar por un pequeño barco. Pero no , ella lo tenía que hacer todo a lo grande. Quería conseguir un príncipe.

El problema es que aquello terminó siendo un cuento popular, y los hombres cansados de mujeres con opinión propia y derecho a réplica decidieron ir  al mar a buscar una sirenita calladita y buena chica. En un par de meses aquello se llenó de probables difuntos, pues los hombres se tiraban al mar sin conocimiento ni causa. Ellas  tenían conciencia , no podían dejarlos morir así y los rescataban llevándolos a unas cuevas en las que no entraba el agua.

Desde luego por nada del mundo abandonarían  el mar para servir a hombres arrogantes y egoístas . Eran mucho más listas que Ariel , la sirenita del cuento.

Estaban de Ariel y de su cuentecito hasta el mismísimo moño.

Aquellos hombres daban más trabajo de lo que valían , se habían tirado al mar medio desnudos y sin calzado, tal vez así pensaban darles más pena, pero lo que les daban era más asco.

Intentaban andar por la cueva buscando una salida, y no hacían  más que quejarse de los guijarros del suelo  y saltar  como monos.

De ahí nació la idea. “ Hombres mono saltando al compás de la música.” Con un pulpo tocando el violín , un caballito de mar con el triángulo y una anémona moviéndose entre sus pies  las sirenitas montaron un número itinerante, y mientras les daban un beso hipnotizador les trasportaban de cueva sin agua a cueva sin agua.

Se forraron de corales, el precio establecido, y pasado el tiempo las sirenas cogieron cariño a esos hombres protestones … ¿ Tal vez por algo de lo que los sirenos carecían ?.