viernes, 4 de octubre de 2013

RELATO DE HUMOR NEGRO : EL LOBO.




Carolina aquella tarde  de primavera cogió su cestita con la mantita , metió unos sándwiches , su libro preferido, y se despidió de su madre.

__Carol , hija, no vuelvas muy tarde . __Le  avisó  su madre.

La niña confiada comenzó su camino monte arriba . No había prisa, tenía toda la tarde por delante, se entretuvo en oler las flores y en oír el dulce trinar de los pajaritos.

Cuando llegó a la colina , estiró la  mantita que traía , pues las pajitas le picaban en las piernas, se quitó su capa roja que le hacía llevar su madre  por si refrescaba ,  y se sentó dispuesta a comenzar un nuevo capítulo del libro.

Arriba del todo soplaba una pequeña brisa, que junto a la sombra del álamo le hacía ser su sitio preferido del monte, aunque para llegar a él tenía que caminar al menos veinte minutos, pero a la niña aquello no  le importaba. Allí creía ser libre , y se sentía en pleno contacto con la naturaleza.

Cuando llevaba un buen rato leyendo  , oyó crujir unas ramas, levantó la vista mas no vio nada. Siguió leyendo.

De entre los  matorrales próximos apareció el lobo.

Ese lobo del que tanto se hablaba últimamente  en el pueblo y el causante de que muchas madres no dejaran salir solas a sus hijas.

Carolina intuyó su presencia, ese olor ya lo había olido antes, justo cuando su madre volvió a casarse.

El lobo se acercó , no abrió la boca ,sólo se lanzó directamente hacia ella.

Ella le metió el libro en plena cara, él echó la cabeza para atrás, entonces aprovechó e impulsó uno de sus zapatitos reforzados en la puntera contra  su entrepierna. Él se agachó dolorido y ella cogió la piedra que le servía de mesita para merendar y se  la incrustó en la cabeza.

__Llevaba tiempo esperándote  .___ Le dijo mientras le agarraba por los pelos  manchados de sangre para mirarle la cara.__ Se te han acabado las ovejitas.__ 

Soltó su cabeza que cayó junto a su cuerpo inerte.

Se limpió las manos.

Cogió su libro, su cestita aun con los sándwiches , su mantita, sacudió las pajitas , se puso la capa y volvió a casa.

No sabía cómo se tomaría su madre que su marido  no volviera .