viernes, 6 de septiembre de 2013

RELATO: EL ARBUSTO .





¿Desde cuándo  estaba aquel  arbusto allí ?. No recordaba haberlo  visto antes. Cierto que de unos meses a esta parte, a mi marido le había dado por la jardinería y había convertido nuestro pequeño patio trasero en una especie de huerto , donde se podía encontrar , tanto tomateras, como pequeñas lechuguitas  e incluso unos tallos que  apenas sobresalían del suelo, pero que según mi marido en unos meses nos darían  unas hermosas patatas . La verdad, yo le dejaba hacer. Era una más de sus aficiones, y desde luego , yo sólo tuve que objetar que tuviera cuidado con el abono, que al ser un compost  fabricado por él  con productos  de desecho orgánicos  no fuera a atraer roedores a la casa. Bien sabía él que yo los  detestaba. Pero aquel arbusto…., no sabía  yo decir cuando lo había plantado.
Mientras pensaba en ello sonó el móvil de mi marido. Era un mensaje de su hermano.

__Estoy de acuerdo, tienes que deshacerte de ella. El veintiséis es un buen día .

Totalmente sorprendida por el mensaje inevitablemente quise leer el que le había precedido, y allí en la bandeja de mensajes enviados de mi marido, había uno que me puso los pelos de punta.

__Ya no sé qué hacer para matarla, parece inmune a todo. Necesito ayuda. ¿Cuándo te viene bien ?.

Con las manos temblorosas dejé el móvil encima de la encimera y casi sin quererlo los ojos se me fueron al calendario. ¡Dios mío !. El veintiséis era el próximo sábado.

Cuando mi marido bajó a desayunar  y me dio el beso de buenos días  tuve que contenerme para no gritar.

Ese mismo día  llegó más contento que de costumbre y en cuanto terminamos de comer se fue a su despacho, encendió el ordenador y cerró la puerta . Aprovechando que sonó el teléfono  y tuvo que  salir a contestar me acerqué  a ver que lo tenía tan concentrado.

Se me heló la sangre cuando allí ,  en la pantalla del monitor pude ver  la foto de un arbusto idéntico al que  teníamos en el patio.
Nerium oleander. Ese era su nombre en latín y en castellano simplemente Adelfa.

El monitor me iba escupiendo a gran velocidad la acción tan mortífera que tenía esa planta.
“Planta tóxica y venenosa, cuyas hojas pueden ser letales…….más peligrosa que la digitalina…………….afectando al corazón ….su sabia puede producir la muerte en cuestión de minutos…

Aún no sé cómo no me desmayé del susto. Rápidamente salí del despacho antes de que él regresara.

Al día siguiente,  después de haber pasado una mala noche y diciéndome a mí misma  que no dejara volar la imaginación, ocurrió otro hecho espeluznante.

Al pasar junto a la puerta de mi suegra oí sonar el móvil, creyendo que era algo importante lo cogí.

__Mamá, soy yo .—Reconocí de inmediato la voz de mi cuñado – Ya sabes , va a ser el veintiséis, lo tenemos todo arreglado, esa idiota no se va a enterar de nada hasta que sea demasiado tarde . La vamos a enterrar en el jardín … Mamá.. ¿estás ahí ?.

Sólo pude decir –Sí  .—

__Bien , pues compra unos pasteles  y encárgate de que Paqui  no se entere de nada hasta el final . Nos puede torcer los planes .

__¿ No te da pena  de la pobre ?.—Conseguí balbucir.

__Pero mamá  , ¿  qué te pasa ?.  Si tú has sido la primera que nos has animado a deshacernos de ella , mira,  no tenemos otro remedio, sabes que hay que liquidarla,  no hay sitio en la casa para ella . Ja ja ja ja jaaaaaaaaaa.    Te dejo que no te oigo muy bien.

Creí morir. Siempre pensé que mi familia política me quería y oír esas cosas de sus propios labios me habían desgarrado el corazón.

Lo tenían todo preparado para el veintiséis.

Cuando esa noche regresó mi marido del trabajo les trajo a los chicos unas  entradas para el concierto  que iban a dar en su local favorito. ¿Para qué día ? . Sí, justo para el veintiséis.

Estaba claro. Querían deshacerse de mí  e iban a mandar a mis hijos fuera  para que no supieran nada. Ya lo veía todo en mi mente,me pensaban envenenar, aún no sabía bien como y luego me enterrarían en el jardín. 

Seguro que dirían que me había ido de casa, nadie sospecharía nunca la verdad.

Esa noche, en la mesa, a la hora de la cena  todos estaban de un humor excelente.

__Cielo, __me dijo mi marido __no has probado bocado. Toma un poco de puré de patata que te ha hecho mamá , justo como a ti te gusta.

Y con una mirada extraña me sirvió una buena ración en mi plato. Como que estoy ahora aquí, puedo jurar que no fui capaz de tragar un solo bocado.

Ya tarde , mientras devoraba escondida en el baño  un buen puñado de galletas , oí  abrirse la puerta trasera. Mirando  entre los visillos de la ventana vi como mi marido  salió al jardín . Llevaba la pala en la mano.

Todas las galletas se me cayeron al suelo.

Como una sombra , sentía como se iba  acercando hacia mí,  el último día de mi vida.

El sábado veintiséis a primera hora , me fijé en la adelfa del jardín  y temblorosa pude darme cuenta de que le habían podado varias ramas. ¿ Por qué ?, ¿ para qué ?

Mi suegra y mi marido habían estado toda la semana haciéndose confidencias y cuchicheando  por teléfono  cuando pensaban que no les oía.

Intenté que mis hijos no fueran al concierto, pero como todos los adolescentes no hicieron caso de mis súplicas, y después de comer se marcharon.

Me encontré sola, sola ante el peligro. Y aun así , tuve la fortaleza de salir al jardín  trasero. Quería ver con mis propios ojos  la tumba que mi marido había cavado para mí  . ¡ Pero qué chiquita  era  !.

 El corazón me palpitaba tan rápido cuando entré en casa  que supuse que todos lo oirían.

En la cocina  estaba mi suegra cortando finas rebanadas de pan  con el cuchillo eléctrico. Me miró y sonriéndome  me dijo:

__Creo que necesito practicar un poco más con este trasto. __ Lo movió de un lado a otro. __ Me están saliendo un poco gruesas las rebanadas para la merienda.

__¿ A qué  huele ?—le pregunté –

__ Nada, nada –Me contestó .—Cosas de tu marido.

Y pude ver  un montón de hojas del arbusto del patio  hirviendo en la olla.

__No contéis conmigo para merendar, __le dije  con un soplo de voz __ creo que se me ha cortado la digestión.
  
En ese momento , en  cuanto dije la palabra cortado, supe el porqué del tamaño de la tumba.

__Ah no querida,__ me replicó  mientras agitaba en el aire el cuchillo eléctrico – Esta tarde es muy importante para mi hijo. Ha  invitado a un especialista en cultivo ecológico, y tiene especial interés en que le conozcas. Pero..— me susurró – no le digas que te lo he dicho  . Anda, sube a arreglarte un poco que hoy es una tarde especial  y últimamente no tienes demasiado buen aspecto.

Si, era especial para ellos. Y tanto . Por fin se iban a librar de mí. Reconozco que últimamente  he estado un poco pesada con eso de ir cumpliendo años y hacerme mayor, pero tampoco había que atajarlo de semejante manera.

En mi cuarto  di  rienda suelta a las lágrimas  y no sabiendo que hacer  llamé a la policía y les conté el plan que tenían para quitarme de en medio.

Fue colgar después de haber dado mis datos y entrar mi marido en la habitación. Casi a rastras me llevó abajo, al salón, y después de presentarme a su nuevo amigo, que desde luego tenía pinta de enterrador, me mandó a la cocina a por el té.

Mientras mi suegra colocaba los sándwiches en la bandeja me dijo que yo hoy , en vez de té, tomaría una infusión nueva que seguro me iba a gustar. Y con la taza humeante se fue hacia el salón.

Juro por Dios que no sé  como pude mantenerme en pie y no caer redonda al suelo. En unos minutos estaría muerta.

 Realmente nuestras relaciones últimamente eran un poco tensas, pero no lo suficiente como para llegar al extremo de querer envenenarme. La verdad, sólo puedo decir que no lo pensé mucho cuando  vacié  más de media tetera y la rellené con el agua todavía humeante que estaba en la olla.

Casi como levitando conseguí llegar al salón y poner  la tetera en medio de la mesa.

Después de servirse todos e ir sorbiendo de sus tazas, empezaron a impacientarse pues yo no bebía  de la mía.

La cabeza me daba vueltas mientras todos a mi alrededor me estaban obligando a bebérmela. Por supuesto  pensé , si querían cortarme en trocitos  lo tendrían que hacer mientras estuviera viva, por nada del mundo iba yo a poner mis labios en aquella taza .  A ver si tenían narices . Gritaría  lo más  alto  que fuera capaz.

__Cariño, que la necesitas, anda sé buena y bébetela – me decía mi marido  mientras me miraba con grandísima impaciencia—Mira que te va a hacer bien . Que ahora tenemos que hacer algo que no te va a gustar y mejor que estés relajadita.

¿ Pero , cómo después de tantos años juntos  se podía tomar mi asesinato tan a la ligera?.

Fue entonces cuando se levantó su nuevo amigo  y dijo:

__Parece mentira, tanto pensar en lo que ella iba a sufrir, que parece que estoy somatizando yo los dolores de vientre. Después de tantas veces haberlo hecho y es la primera vez que me pasa.

 __Yo siento escalofríos –Dijo mi cuñado .

Mi suegra no dijo nada , pues hacía tiempo que no se movía . Y mi marido empezó a sufrir unos extraños espasmos.

Entonces , cuando ya todos estuvieron quietecitos es cuando sonó el timbre de la puerta y al abrir  me encontré con ustedes.



__Comisario .  ¿ Qué quiere que le diga ?. Le  juro por lo más sagrado  que me cegó el  susto, el miedo a perder la vida. Por eso hice aquello. ¿ Quién iba a pensar que se referían a deshacerse de una pobre rata  que se había colado en el huerto  atraída por el olor del abono  ? . Claro, con razón quería mi marido que me tomara una buena taza de tila, pues sabía cómo me pondría en cuanto aquella tarde me contaran que llevábamos varias semanas conviviendo con una rata . Sí , ahora lo entiendo todo, pensaban envenenar el abono con el veneno del arbusto e inmediatamente enterrarla en el jardín.
  
 Bien le digo que hasta que usted no me asegure que la han cazado yo no vuelvo a casa.