sábado, 20 de julio de 2013

HISTORIA DE UN SUICIDIO : PARTE 3ª DE CUATRO.





Ella no era una loca, era una pobre mujer  a la que le habían destrozado el corazón  y era incapaz de mirar a los demás a la cara pues todos sabían que se había dejado engañar.

 Lo que más le dolía  era recordar  que Carmen  le había dicho  que se olvidara del dinero, que no hacía falta atormentarse, no quería que se lo devolviera, sólo era dinero, ella la quería y no tenía que hacer caso de Sebas  que hablaba mucho pero que en el fondo la apreciaba.

En esos momentos no sentía ni frío ni calor, le era todo indiferente.  Carmen había sido como una segunda madre, ahora la miraba y no sentía nada.  Ella era la que sufría y de ahí  no la sacaba nadie.

Carmen era buena,  pero notaba  como  no sentía  empatía con ella .

Tumbada encima del sofá abrazada a un cojín recordó todas esas conversaciones, volvió a llorar a  gusto y no tardo en quedarse dormida.

Ya era  muy de  mañana cuando despertó. Tenía tarea   inconclusa , por eso marchó a la cocina a hacer acopio de bolsas de basura.

Le faltaban manos  para recoger tanto cartón y tanta lata de refresco. Aunque  fuera a dejar este mundo  no era excusa para no reciclar. Le costó varios viajes a los contenedores  mientras rezaba para no encontrarse con nadie. Era difícil pues vivía en un bloque viejo  muy antiguo habitado por   trabajadores y a esta hora estarían todos cumpliendo con sus obligaciones.

Después  se pasó el resto del día limpiando .La cocina  gracias a que no había cocinado, fue una tarea fácil. Pero la pila de platos y tarteras que hubo de fregar la llevaron tiempo.  El baño daba bastante asco, tuvo que abrir las ventanas pues al sacudir las cortinas y limpiar el polvo no había quien pudiera respirar, las pelusas parecían tener vida propia y volaban felices por toda la casa.

La tarea la dejó  tan agotada que por la noche tenía sueño y decidió irse a la cama. Tan cansada estaba que fue la primera vez en meses en  que no se durmió llorando.

A la mañana siguiente echó  un vistazo por si se le había quedado algo sin recoger, entonces pensó en su carpeta de gastos y recordó que hacía tiempo no bajaba al buzón. No tuvo miedo de encontrarse con algún vecino  a esas horas estarían todos trabajando, todos menos ella. Se volvió a sentir mal, un desecho de la sociedad, alguien que no servía más que para dar problemas.

Decidió  terminar con el papeleo, no quería dejar a Carmen y a su madre un  lío de recibos. Puso todo en orden,  las tarjetas no tenían gasto pues  no había salido de casa en  mucho tiempo.  La escritura de la casa y el seguro médico lo dejó encima de todo, dentro de  la carpeta en el escritorio del dormitorio,bien a la vista.

Empezó a sentir hambre, fue a la cocina a ver si le quedaba algo. Se terminó los restos de un  guiso y se bebió un vaso de leche.

Debía darse prisa en tomar su decisión, pues no  quería  morir de hambre .

Estuvo un  rato  pensando si era conveniente dejar una carta de despedida.

No quería que culparan de su muerte a nadie , quizás podía decir que había sido por él. Pero era un ser tan cínico que a lo mejor se sentía orgulloso. Escribiría que ya no tenía nada por lo que luchar y había decidido dejar este mundo, no quería ser una carga para nadie y con plena conciencia se tomaría las pastillas, sabía bien lo que hacía. No era necesario dejarlo  por escrito puesto que en todas las muertes por accidente hacen la autopsia. Pero como quería que todo quedara clarito escribió una carta dirigida a las dos. La colocó encima de  la  carpeta del  escritorio.

Después cayó en la cuenta  de  que la verían desnuda, el forense la tendría que abrir y en estos momentos expelía un olor no demasiado agradable. Todavía no se debía a la descomposición  puesto que estaba viva.

 Fue al baño, se miró en el espejo y se llevó las manos a la cabeza .Lo que vio fue  demoledor. Llevaba  varias   semanas sin bañarse. Se  preguntó  cómo una persona llegada a su vida hacía poco más de diez meses la había manipulado y  convertido en un despojo humano. Se avergonzó y se sintió mal.

Llenó la bañera, como debía estar un buen tiempo en remojo para sacarse la suciedad  se  llevó  consigo  el  compacto,  lo colocó en una banqueta  junto  a la bañera, lo enchufó  y  lo puso en marcha. Resultó  que todavía tenía metido el CD que Luis  le había grabado .

Lo escuchó entre hipos  mientras la rabia le hacía frotarse cada vez más fuerte. Estuvo veinte minutos, cuando no aguantó más salió del agua.

Al secarse se dio cuenta  de que tenía la piel reseca . Buscó el bote de crema que tenía un perfume suave, se lo extendió por el cuello, al llegar a las axilas se llevó una desagradable sorpresa. Se inspeccionó buscando más rastros de vello.   Lo cierto es que no se había cuidado en mucho tiempo y ahora había  que hacer algo al respecto .

Cuando la llevaran al depósito se preguntarían cómo no se suicidó antes. No  podía consentir que la vieran con esa pinta.

 La depilación fue larga y dolorosa pues tenía el vello muy largo, le dolió más que nunca. Pero curioso, ante el dolor sentía  un cierto gusto,  como si ese sufrimiento fuera el pago por el daño causado a los demás.

Otro día perdido , el cansancio acumulado no la hizo pensar más que  en dormir.

Al día siguiente inspeccionada la casa, sólo restaba  ponerse el vestido que reservó para la ocasión. En las series de asesinatos de la tele, se veía  como  el cadáver  se hinchaba y  no quería que la encontraran como un globo y vestida en chándal.

Le habían sentado siempre bien los vestidos floreados ,decidió plancharlo  y   ponérselo. Hoy iba a ser el día en que la encontrasen guapa y muerta en su cama.

Mientras se miraba en el espejo  vio como  el vestido  volaba sobre sus caderas. Había perdido unos cuantos kilos. Volvió a mirarse , algo no le cuadraba en su plan.

Era el pelo, por mucho que lo recogiera o lo soltara  el tinte había desaparecido. Decidió que moriría como una señora .Que nadie pensara que se suicidaba por las canas, porque no aceptaba el paso de los años. No, la culpa era de él y sólo de él.

 Agarró su bolso. Y asegurándose de tener dinero, salió  de casa, escondiéndose en el rellano de la escalera bajo al portal y alcanzó la calle sin ser vista .


CONTINUARÁ