jueves, 18 de julio de 2013

HISTORIA DE UN SUICIDIO . PARTE 1ª DE CUATRO.





HISTORIA DE UN SUICIDIO.


Aquel día  lo tuvo claro. No le apetecía seguir viviendo. Su vida estaba acabada. Y tirada en  la cama   desde que hacía cuatro meses perdió su trabajo empezó a pensar que la única solución  era poner fin a su vida.

Para ella se habían acabado todas las ilusiones y si no era capaz de levantarse por las mañanas  era debido a que ya no había nada por lo que hacerlo, nada en definitiva  por lo que luchar.

En verdad no  tenía nada que  echarle en cara  a María .  Hizo lo que tenía que hacer. Ponerla de patitas en la calle.

La tienda de María , una tiendecita de barrio , no se podía permitir el lujo de permanecer cerrada por las mañanas.

Ella , su empleada ,  después de pasarse la noche en vela llorando  recordándole  a él , era incapaz de madrugar y estar lista para abrir la tienda de su  ahora ex amiga .

“Mercería María”   estaba situada justo a la entrada del mercado, un lugar privilegiado pues a la vez que las señoras  hacían la compra  aprovechaban para  entrar y proveerse de  esas  pequeñas cosillas  que  siempre son necesarias en una casa. Para eso había que abrir a las nueve, a la misma hora que el mercado.

Día a día  empezó a retrasar el levantarse y arrastrándose, casi literalmente por la casa no conseguía  llegar nunca a la hora de apertura.

Llegó un  momento  que antes de las doce no se la veía por la tienda y naturalmente  ya había perdido parte de las ventas, pues  a   todas las clientas  si necesitaban unos metros de goma  o unos imperdibles, no  les apetecía nada tener que salir después de realizada la compra  .

 Entonces empezaron a subir  calle arriba hasta llegar a  la “Mercería  el hilo de plata “.  Paquita, la dueña  vio   gratamente   como   su clientela  iba en aumento.

En contra  la clientela de “Mercería María “se iba extinguiendo cada día más. Total, que cuando ella vio  que no venía nadie a comprar    decidió  que no merecía  la pena levantarse por las mañanas   para abrir la tienda  y creyendo que era una buena idea  no  levantaba  el cierre hasta las cinco. 

Después incluso  lo retrasó tanto   que ya no era necesario  salir de casa para eso. Y en un mes  “Mercería María “ no había vendido nada.

Todavía recodaba  el día que vino María  para hacer caja y pagarle  el sueldo y al no encontrar la tienda abierta se acercó a su casa preocupada.

Cuando le hubo confesado todo  María  directamente  le arrancó de la mano  las llaves de la tienda y de forma fulminante   la despidió .

Se sintió aliviada ,ya no tendría que intentar levantarse  ni un día más.

 No , María no tenía culpa. Era él,  Luis. En realidad  ya no era el hecho de que de la noche a la mañana la hubiera abandonado por  la vecina del quinto. No. Era haberse enterado que los últimos  meses  habían sido una mentira .

Cuando más deprimida estaba  más le gustaba para hacerse daño recordar los domingos en casa , sola, porque  él tenía que visitar  a sus padres, a los que una y otra vez  se negaba a presentarla. Bueno , ahora    dudaba incluso que él tuviera padres .

En ese momento  tirada en la cama  como un fardo viejo se regodeaba recordando ese sufrimiento y como  Luis, por más que ella le exigiera  que  quería entrar  en su vida plenamente  se oponía .

Decía que no quería  perder  la relación tan idílica que tenían, y el  meter más  gente en su vida  podría hacer que  se estropeara.

¿Cómo pudo  dejarse engañar   ? . Era ella la que se mentía no queriendo darse cuenta de la realidad  para así seguir viviendo con él.

Algunas tardes  presa del delirio vagaba por el pequeño piso  , antes tan coqueto y ahora lleno de desperdicios y sobras de las pizzas  que en momentos de lucidez    era capaz de pedir por teléfono. Pero eso ya se había acabado , hacía tiempo  que  no salía de casa  y menos aún había visitado el banco, por lo que los últimos recibos estaban sin pagar  y después  de varios avisos  le habían cortado el  teléfono .Todo le daba igual  , en realidad tampoco sentía hambre, ya no sentía nada,  sólo un gran vacío  que le  hacía desear dormirse para no despertar jamás.

Tal vez era el destino  se decía, así   no  tendría  que aguantar las charlas de su madre y de su  hermana echándole en cara que no se hubiera dado cuenta antes  de que ese Luis  era un completo  sinvergüenza.

Pero claro, ¿quién lo hubiera pensado ? . Lo creyó todo. Creyó a pies juntillas que el dinero que le daba y no era poco, total los ahorros de toda su  vida,  eran para su futuro hogar  .Una casa que él había encontrado  en plena capital.

Como los dueños tenían prisa por vender, el piso era una ganga  y gracias a su amigo  que trabajaba en  una inmobiliaria  había tenido acceso a los datos  antes de que  la agencia lo hiciera público, no había tiempo que perder, en cuanto se anunciara  era seguro que se vendería.

 Era un verdadero chollo ,   la casa de sus  sueños. El problema es que Luis  , según le  contó  ,  tenía todo su dinero que  ascendía a una buena suma,  en fondos  de inversión  garantizados  y no era cuestión de   sufrir penalización  por sacarlos antes de tiempo.

 Pero ella podía   perfectamente  __le dijo él mirándola a los ojos __ sacar sus   ahorros  del banco  en  dos días.

La pena  es que por mucho que  había ahorrado desde que muy jovencita se puso a trabajar, no era ni de lejos  lo que él había calculado .Vio  la desilusión en su rostro  cuando le dijo  a Luis con lo poco que contaban .

Él se puso muy nervioso, ella lo achacó a la decepción  de no poderse comprar el piso. Por aquel día la conversación había terminado  pues  no le dirigió la palabra en toda la noche.

Al día siguiente, cuando  volvió de trabajar  Luis estaba muy cariñoso  y humildemente le pidió disculpas .Ella le perdonó en seguida y durante  la cena  él le enseñó unas fotografías de la casa . Le explicó los metros cuadrados que tenía , cuál sería su dormitorio y cogiéndola de la mano   le señaló una habitación  que le dijo  podía ser para el pequeño Luisito.

Luis  quiso convencerla  de que si tal vez alguien de confianza  pudiera prestarles el dinero que faltaba , en unos meses él podría sacar el dinero del banco y devolvérselo  y así  no perderían esa oportunidad tan buena  de comenzar una vida juntos .Desde luego  tenía pensado casarse con ella en cuanto firmaran las escrituras.

Luego , como el que no quiere la cosa, nombró a su hermana Carmen. Ella se negó en redondo, no quería pedir dinero a su cuñado por nada del mundo.

Esa noche  Luis decidió dormir fuera pues según sus propias palabras  ella no tenía confianza en un futuro juntos .

De esa forma tan idiota había caído en la trampa .No quería perderle , pensó que  era una buena idea, sería el principio de una nueva vida  . Llamó a su hermana mayor, Carmen  , y la convenció para que le dejara sus ahorros, no hacía falta contárselo a Sebas ,su marido,  en  unos meses   se lo devolvería y encima   con unos buenos intereses.
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__Casarnos, casarnos.__ Todavía era capaz  de  oír su voz.
  Una voz , que ahora la recordaba empalagosa y superficial, pero que  entonces le hizo hacer tantas tonterías . Sí , él la metió en la cabeza que juntos vivirían por siempre.

Si era triste haberse quedado sin un  céntimo  de lo duramente ahorrado, lo de ver la cara de Carmen  cuando le dijo  que Luis  se había marchado con todo el dinero fue terrible.

Se sintió en el deber moral de explicarle a su cuñado que todo había sido culpa suya, que su hermana se dejó llevar por intentar ayudarla  y que le juraba que ese dinero iba a devolvérselo.

Tuvo que escuchar lo que no quería y más. Su cuñado se explayó a gusto cuando le dijo que ahora entendía como un hombre como Luis estaba con ella. ¡Dinero! , le gritó a la cara, sólo era por dinero.
Entendió  la forma en que  la había estado utilizando  y  entonces se vino abajo.

Las noches en las que no conseguía dormir , que últimamente eran casi todas , recordaba  cómo  conoció a Luis  en aquella cafetería , como se había acercado   y le había preguntado  si  desayunaba allí siempre  y desde entonces  sin faltar un día   se encontraban todas las mañanas.

Al mes de conocerse  empezaron a quedar  por las tardes  a la salida del trabajo. Ella, tan  poquita cosa  se vio con un novio, un novio muy atento, muy atractivo . Desde luego  no podía creerse la suerte que tenía.

Era la envidia de sus amigas, no podía dejar de presumir  . Esas amigas que se habían reído  en su cara al enterarse y que por supuesto no la habían ayudado a superar su traición.

Ahora se daba cuenta de  que él jamás le presentó ni a un amigo y menos a sus padres.

Al poco tiempo de  salir  , sin esperarlo siquiera   se  le  declaró y le pidió irse a vivir juntos,  le explicó  que pensaba que era la mujer de su vida  y  ya no concebía la vida separados.

Todo ocurrió tan deprisa que no tuvo ni tiempo para pensar.  No estaba preparada para una convivencia, pero  se dijo que tal vez era esa su oportunidad,  esa oportunidad que  no  debía  dejar escapar y decidida se lanzó al vacío.



CONTINUARÁ