domingo, 12 de mayo de 2013

RELATO : EL LIBRO 3ª Y ÚLTIMA PARTE.





    

Hoy os dejamos la tercera y última 

parte del relato  EL LIBRO

Esperamos que os haya gustado.








La acomodaron en una habitación individual . Una auxiliar la ayudó a ponerse un camisón y a meterse en la cama. Le dijo que no le darían de cenar  por si hubiera complicaciones durante la noche. Ningún problema , ella tenía el estómago encogido de los nervios  y en lo último que pensaba era en comer. En unos minutos vendría una enfermera , la volvería a tomar la temperatura y le daría unas instrucciones.

La enfermera tardó menos de diez minutos en  ir a verla. Se sentía extraña pues desde que había entrado había notado mucha profesionalidad y le parecía increíble que pudieran estar haciendo con su hermana semejantes cosas .

Le tomó la temperatura y la tensión de nuevo . La tenía bastante alta, pero la enfermera la tranquilizó diciéndole que era normal después de un susto así. 

Ella negó de nuevo  cuando le preguntó si querían que avisaran a alguien.

Y entonces como si tal cosa le preguntó por el doctor Matías.

--¿Conocía usted al doctor ?.—Le preguntó la enfermera.

--No personalmente, pero  me suena su nombre y que trabaja aquí -- Dijo como intentando hacer memoria.

--Era el hombre más bueno del mundo señora, además de excelente profesional. Su mujer ha quedado desecha, fíjese—continuó  -- se ha quedado sola,  con dos hijos pequeños  todavía por criar.

--Pero , ¿ qué me está usted diciendo ?-- preguntó Bárbara incrédula-- ¿el doctor Matías, el socio de la clínica , ha muerto ?.

--Sí señora—le contestó --¿ acaso no lo sabía usted?

--No . No y… ¿Cuándo ha sucedido ?.— le preguntó.

-- El dieciséis , hace tan sólo cinco días. Aún no nos hemos hecho a la idea  .—Contestó compungida la enfermera.

--¡ Dios Mío!, --pensó ,-- el mismo día que dispararon a Liliana. No puede ser casualidad, tiene que estar relacionado.

--Pero … ¿Cómo fue ?.— preguntó a la enfermera.

La enfermera tenía el turno de noche y muchas horas por delante por lo que se sentó en el borde de la cama.

--Se conoce que le habían llamado por una emergencia , venía hacia la clínica conduciendo  y en una  incorporación a la calle 30, un camión se saltó el ceda el paso y se llevó su coche por delante. – Le contó la enfermera  con los ojos acuosos.—Murió en el acto, al  menos no sufrió.

-- ¿A qué hora sucedió ?.—Preguntó con el alma en vilo.
Gracias a que a la enfermera le gustaba hablar y todavía estaba bastante afectada por el suceso no notó el ansia con el que ella preguntaba por el doctor.

--Sobre las tres y media.—Contestó sonándose la nariz.

A eso de las tres habían disparado a su hermana, tal vez desde la ambulancia  le habían  llamado y él iba hacia la clínica. ¿Para salvarla?. A estas alturas ya no entendía nada. Si no era el doctor Matías el que se negaba a que visitaran a su hermana. ¿ Quién era entonces el que estaba detrás de aquello?.

La enfermera se levantó  y le deseo buenas noches después de explicarle donde estaba el botón para llamar por si se sentía indispuesta.

--De todas formas, cada cierto tiempo nos pasaremos para ver si todo sigue bien.—Le informó.

Cuando estaba a punto de salir a Bárbara se le ocurrió una idea.

--Enfermera, ¿ quién se hace cargo ahora de la clínica ? .

--Bueno , esto va solo, cada uno sabemos lo que tenemos que hacer. Está la enfermera jefe que se ocupa de lo más urgente  hasta que llegue el doctor Lucas que era el socio del doctor….—Reflexionó y dijo—pero usted no se preocupe, hay otros doctores muy buenos, por ejemplo el doctor López, el que la ha atendido, ha suplido al doctor desde  el accidente. Bien, ahora intente descansar.—Salió y cerró la puerta.

La enfermera jefe, el doctor López, tal vez el doctor Lucas daba las órdenes por teléfono, incluso una simple enfermera… cualquiera podría estar reteniendo a su hermana o incluso sin nada que obtener, podría ser que ya … No , no podía rendirse ahora, dejaría pasar un tiempo prudencial y cuando no oyera nada se vestiría y saldría de la habitación. Al subir ya se había fijado hacia donde girar cuando saliera de la habitación. No se arriesgaría a coger el ascensor, tan sólo eran dos pisos lo que la separaban de la planta de cuidados intensivos.

Pasó un tiempo que se le hizo eterno, en el que su cabeza no paraba de elucubrar diferentes teorías . El enterarse de la muerte del doctor Matías había echado por tierra todos sus planteamientos.

De repente creyó escuchar unos pasos cerca de la habitación, cerró los ojos e  intentó respirar pausadamente. Se abrió la puerta y la enfermera con la que había estado hablando antes se acercó  y  creyéndola dormida  le puso la mano sobre la frente, luego le tomo el pulso y anotando unos datos en su carpeta salió igual de silenciosamente que había entrado.

Era el momento. No volvería hasta dentro de  por lo menos una hora, tiempo suficiente de averiguar por fin , que es lo que le  había pasado a su hermana.

Se levantó, se vistió y con cuidado abrió la puerta, gracias a que encima de cada puerta había una luz pudo orientarse rápidamente. Caminó ligera pero sin correr, al fondo oía un murmullo de voces , supuso que vendrían del cuarto de las enfermeras . Se dirigió hacia las escaleras y suavemente empujó la puerta. 

En cada escalón había una luz de emergencia que la allanó el camino. Subió despacio, no quería llegar sin resuello arriba. Dos plantas después  empujó la puerta y se encontró frente a un cartel enorme, iluminado , donde se podía leer, “ cuidados intensivos “. El corazón le dio un vuelco y empujó la puerta con temor de encontrar  a una enfermera. Pero el pasillo estaba vacío, avanzó despacio pasó por varias habitaciones cerradas hasta llegar al fondo del pasillo.

Abrió la puerta lentamente , no sabía lo que se podía encontrar, tragó saliva. Tal vez era tarde, tal vez su hermana estuviera ya muerta, tenía buena cobertura en el móvil y pre- determinado el número de emergencias. Si alguien la asaltaba  con sólo apretar un botón se marcaría inmediatamente el  número en el móvil sin que nadie se diera cuenta.

En esta sala sólo había camillas vacías y multitud de bandejas llenas de no sabía bien que . Aguzó el oído, cosa difícil, pues su corazón iba a ciento diez por hora y casi no podía oír nada más que a él . Avanzó hacia la habitación contigua  de donde provenían unos ruidos . Según se acercó pudo adivinar que eran de una televisión. Se puso en alerta , eso era que alguien estaba en la habitación con Lili. Cogió el picaporte y poco a poco lo fue bajando , cuando estuvo segura de que la puerta se podía abrir, cogió el bolso donde había metido una piedra de pedernal  de las obras de la calle, que para algo servirían  esta vez  y poquito a poco la entreabrió.

 Tragó saliva, no podía creer lo que estaba viendo, se llevó las manos a la cabeza. Se había imaginado cualquier cosa menos eso.

Allí estaba su hermana y la entraron unas irrefrenables ganas de llorar.

En una esquina de la habitación, repantingada en el sofá  dando buena cuenta de una hamburguesa y viendo una película por la televisión, estaba  Liliana.

Tardó un rato en darse cuenta  de que alguien había entrado en la habitación y cuando levantó la vista del monitor de la televisión y vio a su hermana llorando como una magdalena se le cayó la hamburguesa al suelo. Se levantó rápidamente, demasiado rápido  pensó su hermana para estar casi recién operada y se dirigió presurosa hacia la puerta.

--Pero , ¿ qué haces aquí ?—le preguntó nerviosa --¿Ha pasado algo ?.

--¿Qué si ha pasado algo ?—le contestó al borde de la histeria Bárbara.

—Nada, sólo que a mi hermana pequeña la han pegado dos tiros  y no sabemos nada de ella desde entonces.

--No entiendo, ¿ no ha hablado Matías con vosotros?, el plan era que nada más irme en la ambulancia  él te lo explicaría todo , y tu llamarías a los demás para tranquilizarlos.

--¿ Plan , qué plan ?.—Preguntó al borde del colapso.

--Siéntate, que te va a dar algo—dijo sensatamente Liliana.

--No entiendo nada,¿ por qué no nos has llamado ?—preguntó Bárbara intentando descifrar por fin el misterio.

--No comprendo que puede haber fallado—dijo para sí Lili --creí tenerlo todo bien atado.

-- ¿ Te encuentras bien ?, ¿ sí ?.—  Le preguntó , levantándose  y mirando alrededor dijo—Vámonos antes de que se den cuenta de que no estoy en la habitación.

--Pero..¿ Qué dices?, ¿ estás ingresada en la clínica?—preguntó preocupada --¿ Qué te pasa ?.

--Nada , me he colado para salvarte.—Contestó --Pensábamos que te estaban torturando.

--Estoy bien, estoy aquí por mi propia voluntad.  No lo entiendo.—Dijo pensativa LIliana, luego se sentó  de nuevo en el sofá.—No sé qué se puede haber malogrado.—Siéntate, no pasa nada, ahora te cuento. Pero si tú crees que estoy en peligro también lo pensaran los demás, llama a todos y diles  que estoy bien, pero que no se lo digan a nadie, ahora lo entenderás.

Recogió los trozos de hamburguesa del suelo , y fue a deshacerse de ellos . Cuando regresó del baño después de lavarse las manos, Bárbara  ya había llamado a toda la familia y después de dar rienda suelta a los lloros parecía un poco más tranquila.

--Mira Bárbara , empezaré por el principio y por donde surgió la idea.
Estaba harta, sabes que Marisa tan sólo me había publicado el libro  por tus amenazas de irte a otra editorial , pero no se preocupó de darle salida,  ni de una buena  encuadernación , y desde luego no le dio publicidad alguna. Y  ahí , comentando este hecho con mi amigo Matías es cuando se me ocurrió la idea.

Si consiguiera una buena publicidad estaba segura de que el libro se vendería. Pero ya sabes que mi economía no es muy boyante  y no me puedo permitir el lujo de pagarme si quiera un anuncio en un periódico. Lo más fácil era que la publicidad me la hicieran otros. ¿Qué es lo que más vende?. El sensacionalismo, y nada como que una mujer le pegue a una escritora dos tiros acusándola de que lo que ha escrito ha llevado a alguien a usar el mismo método para asesinar a alguien . Tenía que ser en público por supuesto, pero luego yo tenía que salir de allí  sin que nadie se percatara de que todo era mentira.

--Pero,¿ entonces dices, que no te pegaron ningún tiro ?—Preguntó –Yo te vi caer al suelo y llenársete el pecho de sangre.

--Ya , todo estaba preparado, hija , hoy en día hay trucos para todo. El guarda jurado  debería impedir que subieras a la ambulancia. Pedro es un tío muy majo  .¿ Sabes ?, trabaja  aquí. Es él  el que me trae la comida todos los días. Ya me conoces,  detesto la comida de hospital.  Sí se te hubiera ocurrido hablar con él…--le dijo con suficiencia a su hermana.

A Bárbara,  le entraron ganas, no de darle dos tiros , pero sí, dos buenas tortas.

--Bueno, pues la ambulancia  me traería hasta aquí. La prensa no debía saber dónde estaba ingresada para que no indagaran. Eso era lo mejor del plan, nadie debía saber dónde estaba y  poco a poco los partes médicos dirían que iba mejorando hasta una total recuperación.

--No me hables de los partes médicos…¿ Por qué no me lo contaste desde el principio?.

-- Sabes que dibujas muy bien , pero como actriz … tiendes a sobreactuar, y nadie se lo hubiera creído. Lo que no entiendo es porque Matías no se ha puesto en contacto contigo.—Dijo Liliana confundida.

--Siento decírtelo, pero el doctor Matías murió el mismo día de los disparos, supongo por la hora, que sucedió  cuando se dirigía hacia la feria  a contarme vuestros planes.—Le explicó .

-- Dios mío, ahora entiendo por qué no ha venido ni una sola vez a verme. Nadie me ha dicho nada.—Se puso a llorar--¿ Cómo ha sido ?.

--Un accidente de tráfico. Murió en el acto.—Le  narró lo que la enfermera le había contado en su habitación,-- ¿ Quién habrá hecho tus informes médicos ?. Estaban firmados por él.

-- Seguramente  su secretaría, según Matías  es una mujer indispensable. Sólo seguiría las órdenes de él. Tengo que ir a ver a Clara , pobre mujer.—Dijo  .—Ella también me ha ayudado mucho ¿Sabes?. Es abogado y redactó  el contrato de compra de los derechos a la editorial de Marisa. Se estará preguntando donde estoy. Ella no sabía nada del plan , sólo creía que era un negocio.

--¿ Con qué dinero pagaste a Marisa ?. –Le preguntó Bárbara sabedora de sus pobres finanzas.

--Rehipotequé la casa.—Contestó .—Mira, o me salía todo maravillosamente, o me hundía en la miseria . Pero según me cuenta Pedro,-- se le iluminaron los ojos—Todo ha salido mejor de lo previsto. Bueno—recordó a Matías y se le borró la sonrisa de la cara.— No sé por qué Pedro no me ha dicho nada …. Iba con  Matías a medias en lo de la imprenta, por lo que por lo menos será una ayuda para Clara. La clínica no da mucho dinero, y tiene muchos gastos.

-- Podías haber dejado el contrato con Marisa y te hubieras arriesgado menos. – le comentó su hermana .

--Sabes que no me traga, sólo admite los cuentos porque tú los ilustras.—le contestó .—Además sabes que es una tacaña y te esconde las cifras de cuentos vendidos para pagarnos menos.

--¿Cuándo fundaste la editorial Relatos y Cuentos S.A.?..—Le preguntó intrigada.

--Un par de semanas antes, Matías y yo , con la ayuda de Clara  . Con todos los contratos firmados,  dimos orden a la imprenta de hacer varios cientos de copias del libro , nos jugábamos mucho, pero era una buena apuesta , esto es cuestión de días y en cuanto saltara la noticia había que tener preparados cantidad de ejemplares, mientras estos se vendían se  irían haciendo los otros .—Matías  se encargaría  de eso, no sé cómo habrá funcionado todo sin él…

--Lo que no me cuadra es por qué me robaron el cuaderno.—Y Bárbara  le contó como un hombre le sustrajo el cuaderno mientras estaba sentada en un banco del Retiro.

--Eso te lo puedo decir yo. Eres  ahora mismo  la ilustradora más vendida.—Razonó su hermana. –Alguien te reconoció y pensó que tenía en el cuaderno una forma ideal de sacarse un dinero por internet vendiendo tus próximos bocetos.

--Pues en ese caso se llevó un chasco.

--¿Qué tenías dibujado en él ?.—Preguntó Lili.

--Era un manual de cómo perder la cabeza en cinco días.—Contestó  con ironía.

-- ¿Por cierto Bárbara, sabes por qué se llama la editorial Relatos y Cuentos S.A. ?.—Liliana  rio. – Ahora somos socias, y sólo editaremos a artistas nóveles.

--¡Podremos editar lo que más nos guste sin tener que convencer a Marisa !.—dijo su hermana  encantada con la idea.

Entonces  con la satisfacción de sentir  que a partir de ahora sólo ilustraría los cuentos que ella eligiera pareció olvidar esos sufrimientos que durante cinco días le habían encogido el corazón.

--Toma Bárbara , mientras he estado aquí  te he escrito dos episodios más de Rufus—le alcanzó una carpeta con folios .—Ya te puedes poner las pilas. ¿Has dibujado algo estos días ?.

--No he tenido tiempo, créeme.—le contestó  mientras echaba un vistazo a los folios.

--¡ Estas artistas, en cuanto triunfan  se tumban a la bartola !.—Le dijo Liliana  en broma.

Bárbara  cerró  la carpeta  e intentó darle con ella en la cabeza a su hermana, pero esta ya había saltado del sofá.


FIN