lunes, 16 de octubre de 2017

CHISTE DEL LUNES. PEQUEÑA HISTORIA

 

LAS ROSQUILLAS

Ella le abrió la puerta, él sonrió. Lo hizo con su mejor sonrisa. No la había podido llamar en cuatro días, con la torpe excusa de que había extraviado el móvil. Ella escuchó sin un mal rictus la explicación de él.
-Y con el fijo, ¿no podías haberme llamado?
-Es que tienen el teléfono estropeado, cariño, por eso no te he podido llamar- Intentó razonar él.
Ella asintió con la cabeza. Mas sabía que aquello era una treta de su suegra para no dejarle hablar con él.
>>¡¡Malita estoy hijo, a las puertas de la muerte, ven si quieres despedirte de mí, antes de que vaya con Dios!!<<
 Eso le dijo la muy bruja de su suegra a su marido, cuatro días antes, y él escopetado a coger el coche. Sabía que aquello no podría ser verdad, sería demasiada suerte.
- ¿Y el móvil de tus padres? ¿También estaba estropeado?
-Desapareció la cobertura cariño, ellos gustosos me lo hubieran dejado.
- Ya- Contestó ella. - ¿Y tú madre, se encuentra ya mejor?
-Ha sido como una bendición, verme y ponerse bien del todo, tanto que hasta te ha hecho unas rosquillas de esas que te gustan tanto, aunque ya sabes que yo no puedo comerlas, que tengo intolerancia al trigo.
-Qué amable siempre tu madre.
-Es que te quiere mucho mi amor, aunque digas tú que no. Y encima te ha puesto glaseado de ese que tanto te gusta - Y le ofreció una bolsa de plástico con un paquete envuelto en papel de aluminio.
Él se dirigió al baño, después de que ella le dijera:
-Date una ducha cielo, que como se ve, también tienen estropeado el baño.
Ella olisqueó la bolsa, y no le dio muy buena espina.
Tentada estuvo de tirarlas a la basura, pero la vecina de justo al lado la tenía harta con tanta tele, no dejaba dormir a los gemelos. Cogió las rosquillas, y las dispuso en una bandeja, la colocó en el alfeizar de su ventana, mientras gritaba:
-¡¡¡Cariño, no sé cuántas he orneado, pero seguro que serán suficientes!!! Esta noche las probamos. - Sabedora de que su maldita vecina la oiría y no tardaría en meter mano en la bandeja. No sería la primera vez que algo la desaparecía, si dejaba la ventana abierta.
Mientras oía canturrear a su marido en el baño, volvió a la habitación de los gemelos.
A las tres de la mañana una ambulancia la despertó, se llevaban a su vecina, salió preocupadísima, ya nada se podía hacer.
Dio el pésame a su marido de mala gana.
-¡¡Leches!!- se dijo- y ¿por qué este hombre no se pudo comer también una rosquilla?
Mientras lloraba de la rabia, su marido la intentaba consolar.
-Cariño, no has podido hacer nada.
<<Sí, joder, claro que sí, - se dijo ella- un buen chorrito de whisky en las rosquillas y el vecino se las hubiera comido y ahora acompañaría a la parienta >>
Sus gemelos a partir de entonces dormían como unos angelitos.
-Por cierto, cuando llames a tu madre, no te olvides de decirle que muchas gracias por las rosquillas.

Porque ella era así, si tenía que dar las gracias, las daba. Por una vez que la suegra había hecho algo por ella…






lunes, 2 de octubre de 2017

CHISTE DEL LUNES. PEQUEÑA HISTORIA.




LA RUBIA

Eres rubia y pareces apetitosa, pero he jurado a mi mujer no acercar los labios a alguien como tú. Me miras, pareces llena de vida, la mía en cambio está cada día peor. Intento alejarme de ti, pero como si algo hubiera en el cosmos que quisiera unirnos hace que estés cada vez más cerca de mí. Te noto como sudas, se me sube la sangre a la cabeza, eres tan hermosa… Siento que si sigues ahí no voy a poder contenerme… ¡Desaparece, por Dios!

¡Y por una mierda de vez, Dios me hizo caso!, y el que se sentó a mi lado en la barra del bar, te pimpló de un solo trago. Dejó tres gotas en la jarra, que aún parecían llamarme, no tuve otra que relamerte. Ahora estoy en el psiquiátrico, mi mujer pidiendo el divorcio y yo durmiendo con una jarra caliente donde antes hubo una cerveza fresquita. No debí contenerme mi amor.


lunes, 18 de septiembre de 2017

CHISTE DEL LUNES.PEQUEÑA HISTORIA.



LAS RATAS DE PÁVLOV.

A diario tengo que soportar a dos ratas que viven en mi edificio. A veces me río, otras echo chispas. Diría que son macho y hembra, pero a estas alturas no me juego ni el callo del dedo de mi pie izquierdo. Sólo me sirven para ganar apuestas a mi marido, ya llevo tres yacusis, dos balnearios, cinco manicuras… lo triste es que mi marido se ha cansado y no quiere apostar más. No sabe cómo lo hago, pero siempre gano. Al principio era divertido, lo de torturar tiene “su aquel” tiene su gracia, pero ya el juego ha acabado, y me pregunto ¿qué hago con ellas?   

Cuando me despierto filantrópica, me dan ganas de dejarlas de manipular, a veces aguanto hasta las siete, otras en cambio a las tres ya estoy liada con el asunto. Si ellas no respondieran al estímulo de que cada vez que yo bajo la persiana de mi habitación, ellos se ponen a tocar la guitarra, lo hubiera dejado hace mucho. Pero no es así. Es bajar y sonar, es subir y parar. Los tengo tan amaestraditos…La pena es que he tenido que cambiar la cuerda de la persiana dos veces. Mi marido no se lo explica.

No soy mala, el juego lo inventaron ellos, bostezo mío, persiana que bajo, sesión musical. En realidad, no sé si las ratas son inteligentes o muy estúpidas.
El otro día en el garaje los vi con cara triste, y es que estuve toda la noche baja y sube persiana. No podía dormir hasta que recibiera el WhatsApp de mi hijo, y me entretuve con ellos. En el fondo son sólo dos animalillos, tontos, bobos, manipulables, pero animalillos de Dios, al fin y al cabo.

Esta noche les tengo sorpresa, ellos se la merecen.